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RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL

BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA

Enero 2026



PERIODO

:

01 al 31 de Enero de 2026

ELABORADO POR

:

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)

DESTINATARIO

:

Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura.

Resumen Ejecutivo Nacional

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL

¿Qué está pasando con el clima?

A inicios del año 2026, el clima en Chile muestra una señal clara de calentamiento generalizado y alta variabilidad entre macrozonas, consistente con la persistencia de la fase La Niña en transición hacia condiciones neutras, aun cuando la respuesta a este fenómeno varía entre localidades (Cai, 2020). Los registros de diciembre de 2025 evidencian un aumento sostenido de las temperaturas tanto en zonas costeras como interiores respecto de 2024, con alzas especialmente marcadas en el Norte Grande, Norte Chico, Centro y Centro Sur, lo que confirma un escenario de veranos más cálidos y demandantes. En las zonas costeras, las temperaturas medias subieron entre 1,5 y 2 °C en un año, mientras que en sectores interiores se observa un calentamiento relevante en el Centro, Centro Sur y Sur, asociado a mayor estrés térmico y evapotranspiración. En contraste, la macrozona Austral muestra un comportamiento más variable, con descensos leves en sectores costeros y aumentos moderados en zonas interiores, reflejando su mayor influencia oceánica y latitudinal. En cuanto a las precipitaciones, diciembre de 2025 confirma un patrón desigual: el Norte Grande y Norte Chico continúan prácticamente sin lluvias, salvo eventos puntuales en altura, mientras que el Centro y Centro Sur muestran leves incrementos que siguen siendo insuficientes para revertir déficits acumulados. La macrozona Sur y Austral presentan aumentos más notorios de precipitaciones, especialmente en zonas interiores, reforzando un contraste climático norte-sur cada vez más marcado. En conjunto, el inicio de 2026 consolida un escenario climático más cálido, seco en el norte y centro, y más húmedo hacia el sur, con implicancias directas para la gestión del agua, la agricultura y la adaptación territorial frente al cambio climático.

Cai, W., McPhaden, M. J., Grimm, A. M., Rodrigues, R. R., Taschetto, A. S., Garreaud, R. D., ... & Vera, C. (2020). Climate impacts of the El Niño–southern oscillation on South America. Nature Reviews Earth & Environment, 1(4), 215-231.

 

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.

Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.

 

¿Qué ocurre con el agua?

A inicios del año 2026, los recursos hídricos en Chile muestran una situación contrastada entre macrozonas, reflejo de la persistencia de la variabilidad climática y de una sequía estructural que aún condiciona gran parte del territorio. En el Norte Grande, la disponibilidad de agua sigue siendo muy limitada en términos estructurales, con alta dependencia de acuíferos y ríos regulados, aunque las precipitaciones estivales sobre lo normal en el altiplano aportan recargas puntuales y alivio temporal a bofedales y sistemas altoandinos. En el Norte Chico y la macrozona Centro, la situación continúa siendo deficitaria, con embalses y caudales por debajo de sus promedios históricos, ausencia de precipitaciones estivales y una fuerte presión sobre el riego agrícola, lo que obliga a un uso cada vez más eficiente del agua. En la macrozona Centro Sur, si bien se observa una recuperación parcial de embalses y caudales respecto de años anteriores, la disponibilidad sigue siendo ajustada y muy sensible a la alta demanda estival. En la macrozona Sur, las precipitaciones bajo lo normal reducen la recarga de suelos y cursos de agua, generando una señal de alerta temprana para actividades agropecuarias tradicionalmente menos expuestas al déficit hídrico. En contraste, la macrozona Austral presenta una condición hídrica generalmente favorable, con precipitaciones sobre lo normal en sectores interiores, aunque con riesgos asociados a excesos de humedad y variabilidad local. En conjunto, el escenario hídrico de comienzos de 2026 confirma que Chile enfrenta una gestión del agua cada vez más compleja, donde la adaptación territorial y sectorial resulta clave.

Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.

 

¿Qué impacto económico se puede observar?

Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre

2024 y 2025.

Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre

2024 y 2025.

Figura 6.- Banco base de germoplasma en INIA Intihuasi, camuflado entre cerros de Vicuña

¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?

ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta                                                                    

  • Ajustar el riego del cultivo de maíz en valles interiores, priorizando riegos nocturnos y tecnificados para reducir pérdidas por evaporación ante temperaturas máximas sobre lo normal y la limitada disponibilidad hídrica regional.
  • Fortalecer el manejo sanitario de la quinua del altiplano, monitoreando hongos y enfermedades foliares favorecidas por precipitaciones estivales sobre lo normal asociadas al invierno altiplánico.
  • Proteger los huertos de olivo mediante manejo de suelo y cobertura vegetal, con el fin de conservar humedad y amortiguar el estrés térmico provocado por temperaturas mínimas y máximas más altas de lo habitual.
  • Planificar la alimentación del ganado camélido (llamas y alpacas) aprovechando el mayor desarrollo de praderas naturales en zonas altoandinas producto del aumento de lluvias estivales.
  • Optimizar el uso de agua en el cultivo de hortalizas de hoja como lechuga, implementando sombreaderos y riegos cortos y frecuentes para evitar estrés hídrico y daño por calor en condiciones secas del sector costero e interior bajo.

 

ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo                                                                        

  • Optimizar el riego del olivo, ajustando láminas y horarios según la evapotranspiración diaria para enfrentar temperaturas máximas sobre lo normal y la limitada disponibilidad de agua en embalses de riego.
  • Monitorear la sanidad de la uva de mesa, reforzando el control de plagas y el manejo del follaje para evitar estrés térmico y pérdidas de calidad en un trimestre seco y caluroso.
  • Programar el riego del maíz choclero, priorizando las etapas de floración y llenado de grano, debido al aumento de la demanda hídrica bajo condiciones de altas temperaturas y caudales deficitarios.
  • Proteger el cultivo de hortalizas como tomate y lechuga, utilizando sombreaderos y riegos frecuentes de baja duración para reducir el estrés por calor y evaporación excesiva en un escenario sin precipitaciones.
  • Planificar el manejo de praderas para ganadería caprina, ajustando cargas animales y suplementación alimenticia ante el bajo crecimiento forrajero esperado por la escasez de lluvias y la persistente sequía estructural.

ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins                                                               

  • Asegurar el riego del palto, manteniendo una adecuada humedad del suelo durante el desarrollo inicial de los frutos para evitar caída y calibres pequeños bajo temperaturas máximas sobre lo normal.
  • Optimizar el manejo del riego en la vid vinífera, ajustando las láminas según demanda atmosférica para sostener el llenado de bayas y reducir estrés hídrico en un trimestre seco.
  • Monitorear el estado sanitario del nogal, reforzando el control de plagas y enfermedades favorecidas por altas temperaturas y baja humedad ambiental.
  • Regular el riego del maíz grano o choclero, priorizando las etapas de floración y llenado de grano ante el aumento de la evapotranspiración y la limitada disponibilidad de agua.
  • Proteger el cultivo de tomate bajo invernadero, mejorando la ventilación y programación de riegos para reducir estrés térmico y deshidratación en condiciones de calor persistente.

Figura 7.-  Zephyranthes montana, Añañuca. Hierba endémica  distribuida entre la región del Maule y la de La Araucanía. Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre

ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío                                                           

  • Ajustar el riego del arroz, manteniendo láminas adecuadas en las canchas para compensar el aumento de evaporación asociado a temperaturas máximas sobre lo normal.
  • Optimizar el manejo del riego en el huerto de manzano, priorizando las etapas de crecimiento y llenado de fruto para evitar estrés hídrico y pérdida de calibre en un trimestre seco.
  • Monitorear la sanidad del trigo, poniendo atención al desarrollo de plagas y enfermedades que pueden intensificarse con temperaturas mínimas más altas de lo habitual.
  • Regular el uso de agua en el cultivo de maíz grano, focalizando los riegos en floración y llenado de grano ante el aumento de la demanda atmosférica.
  • Planificar el manejo de praderas para ganadería bovina, ajustando la carga animal y el uso de forraje conservado debido al menor crecimiento estival esperado bajo condiciones secas.

ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos                                                                                

  • Programar el riego suplementario de la pradera permanente, priorizando potreros de mayor carga animal para enfrentar el déficit de precipitaciones y el aumento de la evapotranspiración.
  • Monitorear el estado hídrico del cultivo de papa, ajustando la frecuencia de riego para evitar estrés durante la tuberización en un trimestre más seco de lo normal.
  • Optimizar el manejo sanitario del trigo y la cebada, reforzando la vigilancia de plagas favorecidas por temperaturas máximas más altas y menor humedad ambiental.
  • Proteger los huertos de arándano, asegurando disponibilidad de agua y manejo de suelo para sostener el llenado de fruta bajo condiciones de menor precipitación estival.
  • Planificar la suplementación del ganado bovino, considerando una menor oferta de forraje natural producto de lluvias bajo lo normal y temperaturas elevadas.

 

ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes                                                                                              

  • Ajustar el manejo de la pradera natural para ganadería ovina, aprovechando el mayor crecimiento forrajero esperado por precipitaciones sobre lo normal en zonas interiores.
  • Planificar el manejo del ganado bovino, mejorando la rotación de potreros para evitar el pisoteo excesivo y la compactación del suelo bajo condiciones de mayor humedad.
  • Optimizar el drenaje en el cultivo de papa, previniendo anegamientos y problemas sanitarios asociados al aumento de precipitaciones durante el período estival.
  • Monitorear la sanidad de hortalizas de clima frío como repollo y lechuga, reforzando el control de enfermedades favorecidas por mayor humedad ambiental.
  • Programar las labores de cosecha y conservación de forraje, seleccionando ventanas de buen tiempo para asegurar la calidad del heno o ensilaje en un trimestre con lluvias más frecuentes.

 

 

 

 

 

 

 

AUTORES

Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu

Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi

Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama

Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi

Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina

Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina

Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen

Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué

Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu

Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue

Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike

Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike

Arica y Parinacota
Tarapacá
Antofagasta
Atacama
Coquimbo
Valparaíso
O`Higgins
Maule
Bío Bío
Ñuble
Araucanía
Los Lagos
Aysén
Magallanes
Metropolitana
Los Rios
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
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