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RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL

BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA

Marzo 2026



PERIODO

:

01 al 31 de Marzo de 2026

ELABORADO POR

:

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)

DESTINATARIO

:

Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura.

Resumen Ejecutivo Nacional

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL                                                   

¿Qué está pasando con el clima?

En Chile, el inicio del otoño 2026 configura un escenario climático contrastante entre macrozonas, marcado por temperaturas máximas sobre lo normal a lo largo de todo el país y una distribución desigual de precipitaciones. En el Norte Grande, que incluye desde Arica hasta Antofagasta, predomina una condición seca, aunque el altiplano podría registrar lluvias dentro de rangos normales o incluso superiores, lo que introduce cierta variabilidad en una zona estructuralmente árida. En el Norte Chico, entre Atacama y Coquimbo, se mantiene la tendencia seca en el tramo norte, mientras hacia el sur comienzan a aparecer condiciones más cercanas a la normalidad. En la macrozona Centro, que abarca Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, se proyecta un régimen de precipitaciones normal a bajo lo normal, acompañado de temperaturas mínimas más frías de lo habitual, lo que podría acentuar la presión sobre los recursos hídricos. Más al sur, entre Maule y Los Lagos, el panorama es mixto, con sectores donde las lluvias podrían ubicarse dentro o sobre rangos normales, aunque con incertidumbre en algunas regiones. Finalmente, en la macrozona Austral, desde Aysén a Magallanes, las temperaturas mínimas tenderán a ser más altas de lo normal, en un contexto de señales aún poco definidas en precipitación. En conjunto, el país enfrenta un otoño con calor persistente, lluvias irregulares y marcadas diferencias territoriales.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.

Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.

 

¿Qué ocurre con el agua?

En Chile, la situación de los recursos hídricos al cierre del verano de 2026 refleja un escenario de presión generalizada, donde la disponibilidad de agua continúa disminuyendo en gran parte del territorio. Durante febrero, la mayoría de los ríos monitoreados registró caídas en sus caudales, con un descenso promedio mensual cercano al 16%, tendencia que se acentúa al comparar con el año anterior, con reducciones de hasta 52% en el norte y 24% en la zona centro. A escala histórica, el déficit hídrico alcanza un 45% a nivel nacional, concentrándose con mayor intensidad entre las regiones de Atacama y Valparaíso, donde la brecha llega a un 69%. Esta disminución de los caudales ocurre en un contexto climático que proyecta temperaturas máximas sobre lo normal en todo el país y precipitaciones limitadas en la zona centro, lo que restringe la recuperación de los sistemas hídricos. En paralelo, las aguas subterráneas muestran comportamientos mixtos, con descensos significativos en acuíferos clave del centro-norte —como La Ligua y Aconcagua— y recuperaciones puntuales en sectores del norte y sur, que resultan insuficientes frente a la demanda. En conjunto, el país enfrenta un inicio de otoño con una oferta hídrica debilitada, marcada por déficits estructurales y una creciente dependencia de reservas subterráneas.

Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.

 

¿Qué impacto económico se puede observar?

En marzo de 2026, el comercio agropecuario chileno exhibe un reordenamiento significativo frente a 2025, con señales mixtas que requieren atención estratégica. En exportaciones, destaca la fuerte caída en volumen y valor de frutas frescas (-21,5% y -23,6%), principal rubro, lo que sugiere impactos productivos o de mercado; en contraste, aumentan con dinamismo los envíos de vinos y alcoholes (+14,7% en volumen y +23,9% en valor) y carne bovina, que casi duplica su valor exportado, reflejando mejores precios o posicionamiento. Hortalizas también crecen, mientras la miel sufre una contracción severa. Por el lado de las importaciones, sobresale el alza del trigo, cuyo volumen se duplica y su valor crece más de 80%, evidenciando mayor dependencia externa, junto con incrementos en carne bovina. En cambio, caen flores y vinos importados. Este escenario combina pérdida de liderazgo en frutas, presión importadora en granos y oportunidades en productos de mayor valor agregado.

Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre

2025 y 2026.

Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre

2025 y 2026.

Figura 6.- INIA realiza estudios de la genética del cultivo de alfalfa.

 

¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?

 

ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta                                                    

 

  • Ajustar el riego en cultivos de frutilla en valles como Azapa, aumentando la frecuencia y reduciendo la duración de los riegos para enfrentar las temperaturas máximas sobre lo normal y evitar pérdidas por alta evaporación.
  • Mantener la humedad del suelo en el cultivo de quínoa altiplánica durante la etapa de llenado de grano, considerando que, aunque el escenario general es seco, pueden presentarse lluvias estivales localizadas que deben ser aprovechadas eficientemente.
  • Realizar podas sanitarias y de renovación en limón de Pica, eliminando ramas envejecidas y mejorando la ventilación del follaje, para reducir el riesgo de plagas en un contexto de altas temperaturas y estrés hídrico.
  • Optimizar el riego y monitorear plagas en el cultivo de maíz choclero, especialmente durante la cosecha, considerando la disminución general de la disponibilidad hídrica y el aumento de la demanda evaporativa.
  • Asegurar el acceso a agua limpia en sistemas de apicultura, instalando bebederos cercanos a las colmenas para enfrentar condiciones de calor persistente y sostener la regulación térmica y productividad de las abejas.

 

ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo                                                                      

  • Optimizar el riego en el cultivo de uva de mesa en Atacama y Coquimbo, manteniendo un adecuado nivel de humedad del suelo en postcosecha para favorecer la acumulación de reservas, considerando la alta demanda evaporativa y el déficit hídrico persistente.
  • Reducir la tasa de riego en el cultivo de olivo en sectores del secano del Norte Chico para adelantar la madurez del fruto y disminuir riesgos frente a condiciones de sequía y eventuales descensos térmicos.
  • Monitorear la temperatura y humedad en cultivos de hortalizas de invernadero como tomate y pimiento, ajustando ventilación y manejo de radiación para evitar golpes de sol en un escenario de temperaturas máximas sobre lo normal.
  • Asegurar la disponibilidad de agua en el cultivo de papas y hortalizas de verano como melón y sandía, priorizando sectores con riego tecnificado debido a la reducción sostenida de caudales y superficie cultivada.
  • Planificar el manejo de ganado caprino y ovino, trasladándolo hacia zonas con mejor disponibilidad de forraje o implementando suplementación, considerando la limitada oferta hídrica y la condición seca predominante en la macrozona.

ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins                                                   

  • Ajustar el riego en el cultivo de palto, priorizando una alta frecuencia con menores volúmenes por evento, para enfrentar la combinación de temperaturas sobre lo normal y la disminución sostenida de caudales en la macrozona.
  • Programar la cosecha del cultivo de vid vinífera, considerando las altas temperaturas que aceleran la maduración de la uva y pueden afectar la calidad si no se recolecta oportunamente.
  • Mantener la humedad adecuada en el cultivo de maíz de grano, especialmente en etapas finales, para evitar pérdidas de rendimiento en un contexto de alta demanda evaporativa y disponibilidad hídrica restringida.
  • Realizar control sanitario en el cultivo de hortalizas de hoja como lechuga y espinaca, reforzando la vigilancia de plagas favorecidas por condiciones cálidas y secas.
  • Implementar suplementación hídrica y alimenticia en sistemas de ganado bovino, asegurando disponibilidad de agua y sombra ante el aumento de temperaturas y la menor disponibilidad de praderas naturales.

Figura 7.-  Añañuca, Zephyranthes bagnoldii. Hierba endémica distribuida entre las regiones de Antofagasta a la de Coquimbo. Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre

 

ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío                                                                  

  • Planificar la cosecha del cultivo de arroz, ajustando fechas y manejo de riego ante temperaturas aún elevadas y una progresiva disminución de caudales hacia el término de la temporada estival.
  • Regular el riego en el cultivo de maíz para grano, asegurando un adecuado llenado de grano en un contexto de alta demanda evaporativa y menor disponibilidad de agua superficial.
  • Favorecer la recuperación de praderas en sistemas de ganado bovino, ajustando cargas animales y promoviendo descansos de potreros frente a condiciones de estrés hídrico estival.
  • Controlar enfermedades en el cultivo de trigo en establecimiento, especialmente en siembras tempranas, considerando la posible variabilidad térmica y humedad residual en el suelo.
  • Optimizar el manejo hídrico en el cultivo de remolacha azucarera, ajustando riegos según disponibilidad de agua y evitando excesos o déficits que afecten el rendimiento.

 

ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos                                                                               

  • Ajustar la carga animal en sistemas de ganado bovino de carne, regulando el pastoreo para evitar el sobreuso de praderas en un contexto de transición hacia condiciones más húmedas pero aún variables.
  • Planificar la siembra del cultivo de praderas suplementarias como ballica, aprovechando la mayor disponibilidad de humedad en el suelo proyectada para el inicio de otoño.
  • Controlar enfermedades fungosas en el cultivo de papa, considerando el aumento de humedad relativa y precipitaciones que favorecen su desarrollo.
  • Realizar manejo sanitario en el cultivo de avellano europeo, eliminando restos de poda y material vegetal para prevenir focos de enfermedades en condiciones más húmedas.
  • Proteger el cultivo de hortalizas de hoja como lechuga, utilizando coberturas o manejos de drenaje para evitar daños por exceso de humedad en suelos con menor capacidad de infiltración.

 

ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes                                                                             

  • Preparar la siembra del cultivo de praderas permanentes en Aysén, aprovechando la alta disponibilidad de humedad en el suelo y anticipando el descenso de temperaturas propio del inicio de otoño.
  • Asegurar reservas de forraje para sistemas de ganado ovino, considerando el crecimiento más lento de las praderas ante la disminución de temperatura y radiación.
  • Proteger el cultivo de hortalizas bajo invernadero como lechuga y espinaca, controlando la ventilación para evitar exceso de humedad y la aparición de enfermedades fungosas.
  • Realizar manejo sanitario en el cultivo de frutales menores como frambuesa, eliminando restos vegetales para reducir focos de enfermedades en condiciones húmedas.
  • Planificar el uso de coberturas en el cultivo de papa, con el fin de proteger el suelo y conservar su estructura frente a lluvias frecuentes y bajas temperaturas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORES

Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu

Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi

Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama

Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi

Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina

Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina

Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen

Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué

Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu

Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue

Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike

Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike

Arica y Parinacota
Tarapacá
Antofagasta
Atacama
Coquimbo
Valparaíso
O`Higgins
Maule
Bío Bío
Ñuble
Araucanía
Los Lagos
Aysén
Magallanes
Metropolitana
Los Rios
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
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