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RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL

BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA

Diciembre 2025



PERIODO

:

01 al 31 de Diciembre de 2025

ELABORADO POR

:

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)

DESTINATARIO

:

Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura.

Resumen Ejecutivo Nacional

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL                                                              

¿Qué está pasando con el clima?

El clima en Chile muestra un escenario marcado por condiciones más secas y cálidas de lo habitual, especialmente al inicio del verano 2025–2026. Actualmente, las precipitaciones se mantienen en niveles deficitarios en gran parte del país, y la Dirección Meteorológica de Chile anticipa que durante el trimestre diciembre–enero–febrero no habrá lluvias entre Arica y Valparaíso, ni tampoco en Aysén y Magallanes, mientras que en el resto del territorio las precipitaciones se ubicarán por debajo de lo normal, consolidando un panorama de escasez hídrica generalizada. A esto se suma un aumento térmico significativo: las temperaturas mínimas se registrarán sobre lo normal en todo el país, mientras que las temperaturas máximas serán también más altas de lo habitual en la mayor parte del territorio, con la excepción de los sectores costeros desde Arica hasta Valparaíso, donde se esperan valores bajo lo normal debido a la influencia del borde marino. Estas proyecciones se enmarcan en la fase Niña del fenómeno ENSO, que actualmente se encuentra en transición hacia una fase neutra a medida que aumentan las temperaturas del mar y cambian los patrones de viento en niveles bajos. Esta transición podría significar que La Niña pierda influencia durante el verano, pero sus efectos residuales —como la falta de precipitaciones y las anomalías térmicas— seguirán condicionando el comportamiento climático del país en los próximos meses.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.

Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.

¿Qué ocurre con el agua?

La situación hídrica del país muestra fuertes contrastes entre macrozonas. El Norte Grande continúa con disponibilidad limitada y alta variabilidad, donde algunos superávits puntuales no compensan el déficit respecto al promedio histórico, mientras que el Norte Chico destaca como la zona más crítica a nivel nacional, con embalses clave como Lautaro y La Paloma apenas en torno al 10–11% de su capacidad, afectando severamente el riego y la recarga. En comparación, la Macrozona Centro también presenta un escenario deficitario, con la mayor cantidad de estaciones bajo el promedio, y con embalses como Peñuelas en niveles muy bajos, aunque con excepciones positivas como El Yeso que estabilizan el abastecimiento urbano. Más al sur, la Macrozona Centro Sur evidencia una situación relativamente más favorable: el sistema del Maule alcanza cerca del 71% de ocupación total, siendo el mejor desempeño del país, aunque contrastado por la baja ocupación porcentual del Lago Laja en Biobío. En el Sur, los déficits son moderados y coexistentes con algunos superávits locales, manteniendo mayor estabilidad hidrológica que las zonas centro-norte, aunque todavía sensibles a la variabilidad estacional. Finalmente, la Macrozona Austral muestra el panorama más equilibrado, con estaciones como La Junta y Punta Arenas en superávit y sin tensiones significativas en disponibilidad, contrastando marcadamente con el estrés hídrico del Norte Chico y parte del Centro, lo que subraya la heterogeneidad climática e hidrológica del país.

Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.

¿Qué impacto económico se puede observar?

Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre

2023 y 2024.

Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre

2023 y 2024.

Figura 6.- Trigo INIA panadero Anken adaptados a menos agua y a altas temperaturas.

¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?

ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta                                                                

  • Optimizar el riego del cultivo de maíz choclero, ajustando frecuencias y volúmenes a la alta evaporación estival y a la ausencia de precipitaciones, priorizando sistemas tecnificados para reducir pérdidas de agua.
  • Programar la siembra de hortalizas de ciclo corto como lechuga y cilantro, evitando los periodos de mayor estrés térmico y asegurando disponibilidad de agua suficiente durante las primeras etapas de desarrollo.
  • Proteger el cultivo de olivo, manteniendo una adecuada humedad del suelo y controlando el estrés hídrico durante la etapa de crecimiento del fruto, especialmente bajo temperaturas máximas elevadas en valles interiores.
  • Ajustar el manejo del ganado caprino, asegurando acceso permanente a agua de bebida y sombra, debido al aumento de temperaturas mínimas y máximas que incrementan el estrés térmico animal.
  • Planificar la producción de forraje verde hidropónico, como alternativa para la alimentación pecuaria, considerando la baja disponibilidad de agua y la imposibilidad de recarga natural durante el trimestre de verano.

 

ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo                                                                                

  • Priorizar el riego del cultivo de uva de mesa, ajustando láminas y turnos según disponibilidad real de agua embalsada y caudales, para reducir el estrés hídrico durante la etapa de desarrollo y maduración del fruto.
  • Regular la carga productiva del cultivo de nogal, disminuyendo la demanda hídrica en huertos con restricciones severas de agua, considerando las altas temperaturas proyectadas para el trimestre.
  • Programar la producción de hortalizas como tomate y pimiento, privilegiando superficies acotadas y manejos eficientes, debido a la ausencia de precipitaciones y a la alta evaporación estival.
  • Manejar el ganado caprino y ovino, asegurando disponibilidad continua de agua y suplementación alimenticia, ante la baja oferta natural de forraje asociada a la sequía prolongada.
  • Implementar estrategias de alimentación alternativa, como el uso de forraje conservado o hidropónico, para la producción pecuaria, considerando la limitada regeneración de praderas naturales durante el verano.

ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins                                                                  

  • Optimizar el riego del cultivo de paltos, ajustando frecuencias y volúmenes según la disponibilidad real de agua y la alta demanda evaporativa del verano, para evitar estrés hídrico y caída de fruta.
  • Regular la carga productiva del cultivo de vid vinífera, considerando las restricciones de agua y las altas temperaturas proyectadas, con el fin de mantener calidad de uva y sanidad del viñedo.
  • Programar la producción de hortalizas como tomate y zapallo italiano, priorizando sectores con riego seguro y reduciendo superficies expuestas a déficit hídrico durante el trimestre estival.
  • Manejar el ganado bovino de carne y leche, asegurando acceso permanente a agua de bebida y sombra, debido al aumento de temperaturas mínimas y máximas que elevan el estrés térmico animal.
  • Implementar prácticas de conservación de humedad en el cultivo de maíz para grano, como riego nocturno y control de malezas, para disminuir pérdidas por evaporación en un contexto de precipitaciones ausentes.

Figura 7.-   Pinnasa bergii, Loasa es una hierba nativa distribuida entre las regiones de Aysén y de Magallanes. Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre

ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío                                                                                  

  • Ajustar el riego del cultivo de maíz para grano, considerando la alta demanda hídrica del periodo estival y la proyección de temperaturas elevadas, para asegurar un adecuado llenado de grano.
  • Manejar el cultivo de arroz, manteniendo una adecuada lámina de agua y evitando pérdidas por infiltración excesiva, ante precipitaciones bajo lo normal durante el trimestre.
  • Optimizar el manejo del cultivo de trigo, controlando malezas y monitoreando humedad del suelo, para reducir competencia por agua en etapas críticas del desarrollo.
  • Planificar la producción de praderas para ganadería bovina, ajustando cargas animales y manejos de pastoreo frente a una menor tasa de rebrote asociada al déficit hídrico estival.
  • Proteger el cultivo de cerezos, asegurando riego oportuno y manejo del estrés térmico durante la etapa de crecimiento y postcosecha, ante temperaturas máximas sobre lo normal.

 

ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos                                                                                  

  • Planificar el manejo del cultivo de papa, monitoreando la humedad del suelo y ajustando riegos suplementarios ante precipitaciones inferiores a lo normal durante el verano.
  • Optimizar el manejo del cultivo de praderas permanentes, regulando cargas animales para evitar sobrepastoreo en periodos de menor rebrote asociado a déficit hídrico estival.
  • Manejar el cultivo de berries como arándano y frambuesa, asegurando una adecuada disponibilidad de agua en etapas de fructificación, considerando temperaturas máximas sobre lo normal.
  • Asegurar el bienestar del ganado bovino de leche, proporcionando acceso continuo a agua y sombra, debido al aumento de temperaturas mínimas y máximas que incrementan el estrés térmico.
  • Programar labores en el cultivo de trigo, priorizando control de enfermedades y manejo nutricional, considerando condiciones climáticas más cálidas y una menor frecuencia de lluvias.

ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes                                                                                            

  • Planificar el manejo de praderas naturales para ganadería ovina, ajustando la carga animal ante un verano más seco y cálido que podría reducir el rebrote estival.
  • Asegurar la disponibilidad de agua para el ganado bovino, revisando bebederos y fuentes superficiales, considerando la ausencia de precipitaciones durante el trimestre.
  • Programar la siembra de hortalizas de huerto familiar como lechuga y acelga, priorizando sectores con buena retención de humedad y protección frente a temperaturas más altas de lo normal.
  • Optimizar el manejo del cultivo de papa, monitoreando humedad del suelo y evitando excesos o déficits hídricos en un contexto de mayor evaporación estival.
  • Proteger la producción de forraje conservado, como fardos y ensilaje, planificando oportunamente las labores de cosecha ante condiciones más secas y estables durante el verano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORES

Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu

Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi

Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama

Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi

Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina

Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina

Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen

Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué

Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu

Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue

Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike

Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike

Arica y Parinacota
Tarapacá
Antofagasta
Atacama
Coquimbo
Valparaíso
O`Higgins
Maule
Bío Bío
Ñuble
Araucanía
Los Lagos
Aysén
Magallanes
Metropolitana
Los Rios
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
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