
RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL
BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA
Julio 2026
PERIODO |
: |
01 al 31 de Julio de 2026 |
ELABORADO POR |
: |
Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) |
DESTINATARIO |
: |
Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura. |

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL
¿Qué está pasando con el clima?
Durante el invierno de 2026, Chile enfrenta una configuración climática marcada por la persistencia de condiciones asociadas a una fase cálida del sistema océano-atmósfera del Pacífico ecuatorial y por una circulación atmosférica que ha favorecido el ingreso repetido de sistemas frontales al centro y sur del país. Como resultado, se observa un fuerte contraste territorial entre las macrozonas. En el Norte Grande predominan las condiciones áridas habituales, con precipitaciones escasas y una variabilidad propia del Altiplano. Sin embargo, desde Atacama hacia la Araucanía se ha producido una temporada invernal significativamente más activa, con acumulados que en numerosos sectores superan los 200 milímetros y que, en algunos valles y zonas precordilleranas, han alcanzado registros muy por sobre los observados en años recientes. En el Norte Chico, las lluvias han contribuido a revertir parcialmente la sequedad acumulada de temporadas anteriores, pero con aluviones en quebradas y lechos de ríos que permanecían secos; mientras que en las macrozonas Centro y Centro Sur los sucesivos eventos frontales han generado episodios de precipitaciones intensas, acompañados de inundaciones y ráfagas de viento que han afectado actividades agrícolas, infraestructura rural y conectividad local. Más al sur, entre La Araucanía y Los Lagos, las precipitaciones han continuado dentro de rangos normales a superiores a lo normal, consolidando un escenario de alta humedad ambiental y frecuentes días nublados. En Aysén y Magallanes, las condiciones invernales han mantenido su protagonismo con bajas temperaturas, precipitaciones recurrentes y períodos de viento intenso. En conjunto, el panorama climático de 2026 muestra un país atravesado por una temporada invernal más lluviosa que la observada en gran parte de la última década, especialmente desde Atacama hasta Biobío, configurando uno de los rasgos meteorológicos más relevantes del año.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.


Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.
¿Qué ocurre con el agua?
Los recursos hídricos de Chile muestran en 2026 una realidad heterogénea entre macrozonas. En el Norte Grande persisten condiciones de escasez estructural, con precipitaciones limitadas y una alta dependencia de aguas subterráneas y del manejo eficiente del riego. En el Norte Chico, las lluvias invernales recientes han mejorado temporalmente la disponibilidad de agua, aunque los embalses mantienen situaciones contrastantes: Recoleta alcanza un 79% de su capacidad y Corrales un 78%, mientras Puclaro y La Paloma permanecen en torno al 17%, reflejando la vulnerabilidad hídrica de la región. Desde Valparaíso hasta O’Higgins, varios indicadores muestran una recuperación parcial gracias a las precipitaciones de julio, aunque continúan déficits acumulados en numerosas estaciones. En la zona Centro Sur, los grandes sistemas de almacenamiento presentan niveles intermedios, con Coihueco al 69%, Ralco al 53% y los embalses del Maule entre 37% y 47% de su capacidad. Más al sur, las precipitaciones normales o superiores a lo normal han favorecido la recarga de suelos, humedales y acuíferos, mientras que varios ríos registraron aumentos de caudal asociados a los sistemas frontales recientes. A nivel nacional, los embalses almacenan 4.316 millones de metros cúbicos de agua, un 8,3% menos que hace un año, aunque las lluvias excepcionales de julio han contribuido a mejorar la disponibilidad hídrica en gran parte del país y han elevado los caudales en forma extrema en diversas cuencas.


Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.
¿Qué impacto económico se puede observar?


Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre
2025 y 2026.


Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre
2025 y 2026.

Figura 6.- Innovación en Riego Móvil Aplicado. IRMA-INIA®
¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
- Programar el riego del cultivo de frutilla del valle de Azapa utilizando monitoreo de humedad del suelo y revisando periódicamente goteros y presiones, debido a la ausencia de lluvias efectivas y a la dependencia casi total del riego durante el período invernal.
- Mantener la ventilación y la sanidad del cultivo de tomate bajo malla antiáfido en Azapa, evitando anegamientos y exceso de humedad que favorecen enfermedades fungosas, especialmente bajo condiciones de noches húmedas y temperaturas moderadas.
- Monitorear permanentemente las plagas del maíz choclero del valle de Lluta, especialmente gusano del maíz y gusano cogollero, además de lavar el follaje cuando ocurran vientos con arrastre de polvo y sedimentos que reduzcan la fotosíntesis y afecten el crecimiento del cultivo.
- Realizar la poda selectiva y la limpieza sanitaria de los olivos del valle de Azapa, eliminando ramas envejecidas o afectadas por plagas y aprovechando el receso invernal relativo para favorecer una adecuada floración en la próxima temporada.
- Preparar los suelos para la siembra de quínoa del Altiplano de Tarapacá mediante sistemas que protejan las plantas del frío y del viento, conservando la humedad del suelo y optimizando el uso del agua de riego ante la persistencia de condiciones secas en el Norte Grande.
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
- Reparar los sistemas de riego de los olivares del valle del Huasco y verificar la uniformidad de aplicación de agua antes de reiniciar los programas normales de riego, considerando los posibles daños causados por crecidas, escurrimientos y acumulación de sedimentos tras las lluvias intensas de fines de julio.
- Drenar los sectores anegados de los cultivos de cebolla, zanahoria y leguminosas de Atacama y Coquimbo, eliminando el exceso de agua y favoreciendo la aireación del suelo para reducir pérdidas de raíces y la aparición de enfermedades asociadas a inundaciones temporales. Basado en el escenario de precipitaciones superiores a lo normal observado en gran parte de Coquimbo.
- Podar los árboles de uva de mesa de la precordillera de Coquimbo, retirando ramas quebradas y tejidos dañados por viento, con el fin de disminuir focos de enfermedades y favorecer una brotación uniforme durante la próxima temporada productiva.
- Recuperar los corrales de ganado caprino afectados por lluvias y escurrimientos, mejorando drenajes, retirando barro acumulado y reforzando estructuras para disminuir problemas sanitarios y pérdidas de condición corporal durante el período invernal. Esta medida resulta especialmente relevante tras los eventos de lluvia intensa ocurridos en la macrozona.
- Monitorear los huertos de palto de la Región de Coquimbo, retirando fruta dañada y ramas quebradas por vientos intensos, además de evaluar la necesidad de podas de saneamiento para restablecer el equilibrio vegetativo y reducir riesgos de ingreso de enfermedades por heridas recientes.
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
- Reparar los sistemas de riego de los huertos de palto en Valparaíso y O'Higgins, retirando sedimentos, recuperando canales y verificando la uniformidad de distribución del agua tras los daños ocasionados por lluvias intensas y escurrimientos superficiales.
- Podar los árboles de palto que presenten ramas quebradas o fruta caída por efecto de los vientos intensos de fines de julio, eliminando tejidos dañados para disminuir el ingreso de enfermedades y favorecer una adecuada recuperación vegetativa.
- Drenar los cultivos de cebolla, zanahoria y leguminosas afectados por anegamiento, mejorando la evacuación del exceso de agua y reduciendo el riesgo de pudriciones radiculares y pérdidas de plantas asociadas a la saturación de los suelos.
- Recuperar los huertos de cítricos retirando fruta caída, corrigiendo daños estructurales provocados por el viento y realizando podas sanitarias en ramas desgarradas para restablecer el potencial productivo de los árboles.
- Rehabilitar los corrales de ganado afectados por lluvias intensas, mejorando drenajes, reparando cercos y eliminando acumulaciones de barro para disminuir problemas sanitarios y facilitar el manejo de los animales durante el resto del invierno.

Figura 7.- Sombrerito De Agua, Tangue. Hydrocotyle modesta. Hierba nativa distribuida en cursos de agua desde la región de Valparaíso hasta la Región de Los Lagos. Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
- Reparar los sistemas de riego de los cultivos de cebolla, zanahoria y leguminosas en Maule, Ñuble y Biobío, eliminando sedimentos y recuperando canales, compuertas y conducciones dañadas por las lluvias intensas de fines de julio.
- Drenar los sectores anegados de los cultivos de cebolla y zanahoria, favoreciendo la aireación del suelo y reduciendo el riesgo de pudriciones radiculares, pérdidas de plantas y dificultades para las labores de manejo posteriores a las precipitaciones intensas.
- Recuperar los corrales de ganado caprino afectados por acumulación de agua y barro, mejorando drenajes, reparando cercos y habilitando áreas secas para disminuir problemas sanitarios y de bienestar animal durante el invierno.
- Podar los árboles frutales que presenten ramas quebradas o heridas provocadas por los vientos intensos, eliminando tejidos dañados y aplicando medidas sanitarias que favorezcan la recuperación y reduzcan el riesgo de enfermedades de la madera.
- Evaluar el estado de las praderas destinadas a la alimentación del ganado bovino y caprino, corrigiendo sectores compactados o erosionados por escurrimientos superficiales y ajustando el manejo del pastoreo para evitar un mayor deterioro del suelo bajo condiciones de alta humedad.
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
- Fertilizar las praderas destinadas a la alimentación del ganado bovino aprovechando la adecuada humedad del suelo, con el fin de estimular la recuperación del crecimiento y aumentar la disponibilidad de forraje durante la salida del invierno.
- Mejorar el drenaje de los cultivos de papa en sectores con acumulación de agua, evitando períodos prolongados de saturación que favorezcan enfermedades radiculares y reduzcan el potencial productivo del cultivo.
- Monitorear la sanidad de los huertos de arándano para detectar oportunamente enfermedades fungosas favorecidas por la alta humedad y las frecuentes precipitaciones registradas en la macrozona.
- Proteger el ganado ovino mediante la mantención de refugios y áreas de resguardo frente a episodios de lluvia persistente y viento, reduciendo pérdidas de condición corporal y problemas sanitarios durante el período invernal.
- Planificar la preparación de suelos para los cultivos de avena y trigo utilizando las ventanas de menor precipitación para realizar labores de campo, evitando compactación y daños estructurales en terrenos con elevada humedad.
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
- Proteger las praderas destinadas a la alimentación de bovinos y ovinos regulando la carga animal en sectores con exceso de humedad para evitar compactación del suelo y pérdida de cobertura vegetal durante el invierno.
- Resguardar el ganado ovino en áreas con protección frente a lluvias, nieve y vientos intensos, asegurando disponibilidad de forraje y agua para mantener una adecuada condición corporal durante los meses más fríos.
- Almacenar forraje conservado para la alimentación del ganado bovino, verificando la calidad sanitaria de heno y ensilaje para enfrentar períodos prolongados de condiciones climáticas adversas.
- Monitorear los cultivos de hortalizas bajo invernadero, especialmente lechuga y acelga, controlando la ventilación y la humedad ambiental para disminuir el desarrollo de enfermedades favorecidas por las bajas temperaturas y la condensación.
- Mantener la infraestructura de protección de los cultivos de hortalizas de invernadero, revisando cubiertas, anclajes y sistemas de ventilación para reducir daños asociados a los vientos característicos de Aysén y Magallanes durante la temporada invernal.
AUTORES
Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu
Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi
Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama
Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi
Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina
Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina
Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen
Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué
Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu
Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca
Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue
Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike
Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike
