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RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL

BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA

Abril 2026



PERIODO

:

01 al 30 de Abril de 2026

ELABORADO POR

:

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)

DESTINATARIO

:

Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura.

Resumen Ejecutivo Nacional

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL                                                   

¿Qué está pasando con el clima?

En abril de 2026, Chile atraviesa un momento climático de transición, marcado por condiciones neutrales del fenómeno ENSO que, según proyecciones, podrían evolucionar hacia un evento de El Niño en los próximos meses. Este contexto se traduce en un patrón contrastante a lo largo del país. En el norte grande, desde Arica hasta Antofagasta, predomina la estabilidad atmosférica con ausencia de precipitaciones, salvo cierta variabilidad en el altiplano. Más al sur, en el norte chico y la zona central —desde Atacama hasta O’Higgins— las lluvias se proyectan bajo lo normal o en rangos normales bajos, prolongando la sequía que ha afectado a estas regiones durante años . En contraste, desde el Maule hasta Magallanes se anticipa un trimestre más lluvioso, con precipitaciones normales a sobre lo normal, en línea con patrones asociados a fases de transición hacia El Niño . En términos de temperatura, abril presenta un país mayormente más cálido durante el día, con máximas sobre lo normal en casi todo el territorio, mientras que las mínimas muestran un enfriamiento relativo en la zona centro y centro-sur, generando un mayor contraste térmico diario . En conjunto, el mes refleja un Chile climáticamente dividido: seco y estable en el norte, tensionado por déficit hídrico en el centro, y más húmedo hacia el sur, en un escenario influido por la posible transición hacia un nuevo ciclo cálido del Pacífico.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.

Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.

¿Qué ocurre con el agua?

La disponibilidad de agua en Chile durante marzo de 2026 muestra un país hidrológicamente fragmentado, con marcadas diferencias entre macrozonas. En el norte grande y norte chico predomina un escenario deficitario, con caudales por debajo de sus promedios históricos —alcanzando déficits de hasta 66% entre Atacama y Coquimbo— y comportamientos dispares en ríos y acuíferos, lo que evidencia una persistente escasez estructural. En la zona central, especialmente entre Valparaíso y O’Higgins, se observan descensos relevantes en caudales y niveles subterráneos, consolidando un contexto de estrés hídrico pese a eventos puntuales de precipitación. En contraste, las macrozonas centro sur, sur y austral presentan una recuperación significativa, con aumentos generalizados de caudales —hasta un 207% respecto al mes anterior— y registros superiores al promedio histórico, impulsados por sistemas frontales y ríos atmosféricos. A nivel nacional, los embalses reflejan una situación más crítica: el volumen almacenado cayó un 18,3% interanual y se mantiene en torno al 35% de su capacidad total, evidenciando una baja reserva estratégica de agua. En conjunto, el país enfrenta un escenario donde el sur muestra signos de abundancia relativa, mientras el norte y centro continúan bajo presión hídrica sostenida.

Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.

¿Qué impacto económico se puede observar?

Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones silvoagropecuarias de Chile evidenciaron una contracción general de 9,3% respecto del mismo período del año anterior, reflejando un escenario heterogéneo a lo largo del país. El sector agrícola, que concentra cerca del 71% del total, retrocedió 7,8%, con caídas relevantes en zonas centrales, parcialmente compensadas por alzas puntuales en regiones del norte y algunos valles productivos. El sector forestal mostró la mayor disminución (-17%), especialmente en regiones del sur con fuerte base maderera, mientras que el pecuario creció levemente (1,9%), destacando incrementos en regiones específicas. En conjunto, la evolución regional revela un patrón mixto, condicionado por factores productivos, climáticos y de mercado. Confirmando una tendencia con un leve debilitamiento de las exportaciones y con una expansión más dinámica de las importaciones agropecuarias, entre marzo de 2025 y 2026, el comercio agropecuario chileno mostró contrastes marcados entre exportaciones e importaciones. Mientras el volumen exportado se mantuvo relativamente estable, con caídas en frutas frescas y carne bovina, se observaron alzas en hortalizas, vinos y carne ovina, junto con un aumento general en el valor exportado en varios rubros, pese a menores envíos físicos. En paralelo, las importaciones crecieron con fuerza tanto en volumen como en valor, destacando el incremento en carne bovina, trigo y frutas frescas, lo que sugiere una mayor dependencia externa. Este desbalance refleja tensiones entre oferta interna, precios internacionales y dinámica de consumo.

Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre 2025 y 2026.

Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre 2025 y 2026.

Figura 6.- Propuesta INIA de uso eficiente del agua en invernadero de producción  hortalizas en zonas aridas

¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?

ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta                          

  • Optimizar el riego en olivo del valle de Azapa, ajustando frecuencias y volúmenes para evitar estrés hídrico, considerando el pronóstico de precipitaciones bajo lo normal y temperaturas máximas sobre lo normal en la macrozona.  
  • Monitorear y controlar plagas en tomate bajo malla antiáfido, debido a condiciones de alta temperatura que favorecen hongos e insectos, intensificando el uso de trampas y evitando excesos de humedad en un escenario climático cálido y seco.  
  • Ajustar el manejo de riego y ventilación en frutilla bajo invernadero, para reducir el estrés térmico y problemas de polinización asociados a temperaturas elevadas proyectadas para el trimestre.  
  • Implementar sistemas de riego tecnificado en limón de Pica, aprovechando el periodo otoñal para enfrentar el déficit hídrico estructural y la continuidad de condiciones secas pronosticadas.  
  • Planificar la cosecha y secado de quínoa en el altiplano, considerando posibles precipitaciones normales a sobre lo normal en esa zona específica, resguardando la calidad del grano mediante un adecuado secado previo a la trilla.  

ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo                                       

  • Mantener el riego en uva de mesa de Copiapó, ajustando los aportes hídricos a cerca del 50% del verano para sostener la acumulación de reservas, considerando un escenario de precipitaciones bajo lo normal en el trimestre.  
  • Monitorear la humedad del suelo en olivo del valle de Copiapó, evitando estrés hídrico que reduzca el calibre del fruto, en un contexto de temperaturas máximas sobre lo normal y escasez de lluvias.  
  • Programar la cosecha de nuez en la región de Coquimbo, asegurando un secado oportuno para evitar hongos, aprovechando condiciones secas proyectadas para el periodo.  
  • Controlar plagas en tomate en valles del Norte Chico, intensificando monitoreo debido a temperaturas aún favorables para insectos pese al descenso estacional.  
  • Optimizar el uso de agua en alfalfa y sistemas ganaderos asociados, ajustando frecuencia de riego y manejo forrajero frente a un escenario prolongado de déficit hídrico en la macrozona.  

ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins                       

  • Ajustar el riego en palto en la zona central, priorizando los sectores más productivos del huerto para enfrentar un escenario de precipitaciones normal a bajo lo normal y asegurar el desarrollo adecuado de frutos y yemas.  
  • Reducir la densidad de plantas en tomate bajo malla, disminuyendo el número de ejes por metro cuadrado para optimizar el uso del agua y mejorar la ventilación frente a condiciones secas y temperaturas elevadas.  
  • Mantener el riego en vid de mesa después de la cosecha, favoreciendo la acumulación de reservas en la planta pese a la menor disponibilidad hídrica proyectada.  
  • Monitorear y controlar plagas en maíz choclero, asegurando una adecuada humedad del suelo durante la formación de mazorca en un contexto de otoños cálidos y sin precipitaciones.  
  • Preparar colmenas de abejas para la invernada, asegurando reservas de alimento, agua disponible y control sanitario oportuno ante temperaturas que comienzan a descender pero aún permiten actividad biológica.  

Figura 7.-   Nolana  werdermannii, arbusto endémico distribuido entre las regiones de Atacama y Coquimbo. Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre

 

ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío                                      

  • Ajustar la fertilización en trigo de la zona centro sur, considerando un escenario con precipitaciones normales a sobre lo normal que favorecen la disponibilidad de nutrientes en el suelo.
  • Optimizar el drenaje en papa en suelos del Maule y Ñuble, para evitar anegamientos y enfermedades radiculares ante el aumento esperado de lluvias durante el trimestre.
  • Manejar la carga animal en praderas para ganadería bovina, regulando el pastoreo según el crecimiento del forraje favorecido por mejores condiciones hídricas.
  • Monitorear enfermedades foliares en avena, debido a condiciones de mayor humedad ambiental que favorecen el desarrollo de hongos en el periodo otoño-invierno.
  • Planificar la siembra de cultivos forrajeros como ballica, aprovechando la mayor disponibilidad de agua en el suelo y temperaturas aún moderadas para un buen establecimiento del cultivo.

ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos                                         

  • Ajustar el manejo de praderas para ganadería bovina, regulando la carga animal para aprovechar el mayor crecimiento de pasto asociado a precipitaciones normales a sobre lo normal en la macrozona Sur.
  • Mejorar el drenaje en cultivo de papa en suelos del sur, para evitar pudriciones y pérdidas productivas frente a un escenario de alta humedad y lluvias frecuentes.
  • Monitorear enfermedades fungosas en trigo, debido a condiciones de alta humedad y temperaturas moderadas que favorecen el desarrollo de patógenos.
  • Planificar la siembra de cultivos forrajeros como avena, aprovechando la buena disponibilidad hídrica proyectada para lograr un adecuado establecimiento.
  • Proteger colmenas de abejas en sistemas apícolas, resguardando la sanidad y evitando excesos de humedad en las colmenas durante el periodo lluvioso.

 

ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes                                                    

  • Ajustar el manejo de praderas para ganadería ovina y bovina, regulando la carga animal para aprovechar el crecimiento del forraje favorecido por precipitaciones normales a sobre lo normal en la macrozona Austral.
  • Mejorar el drenaje en cultivo de papa en Aysén y Magallanes, evitando anegamientos y enfermedades radiculares ante un escenario de alta pluviosidad.
  • Planificar la siembra de cultivos forrajeros como ballica, aprovechando la disponibilidad de humedad en el suelo y temperaturas aún adecuadas para su establecimiento.
  • Proteger infraestructura y animales en sistemas ganaderos, resguardando el bienestar del ganado frente a condiciones de bajas temperaturas y exceso de humedad.
  • Monitorear enfermedades en cultivos hortícolas bajo invernadero, debido a la alta humedad ambiental que favorece el desarrollo de hongos en el periodo otoño-invierno.

 

 

 

 

AUTORES

Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu

Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi

Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama

Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi

Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina

Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina

Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen

Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué

Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu

Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue

Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike

Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike

Arica y Parinacota
Tarapacá
Antofagasta
Atacama
Coquimbo
Valparaíso
O`Higgins
Maule
Bío Bío
Ñuble
Araucanía
Los Lagos
Aysén
Magallanes
Metropolitana
Los Rios
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
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