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RESUMEN EJECUTIVO NACIONAL

BOLETÍN NACIONAL DE ANÁLISIS DE RIESGOS AGROCLIMÁTICOS PARA LAS PRINCIPALES ESPECIES FRUTALES Y CULTIVOS, Y LA GANADERÍA

Junio 2026



PERIODO

:

01 al 30 de Junio de 2026

ELABORADO POR

:

Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA)

DESTINATARIO

:

Unidad Nacional de Emergencia Agrícola y Riesgo Agroclimático (UNEA), Ministerio de Agricultura.

Resumen Ejecutivo Nacional

BOLETIN AGROCLIMÁTICO NACIONAL                                                                

¿Qué está pasando con el clima?

El invierno meteorológico de 2026 comienza en Chile bajo un escenario climático complejo y con señales que, aunque en apariencia favorables para las precipitaciones, requieren ser interpretadas con cautela. La NOAA confirmó recientemente la instalación de una fase El Niño, actualmente de intensidad débil, pero con una alta probabilidad de fortalecerse durante los próximos meses, incluso con opciones de evolucionar hacia un evento muy intenso hacia fines de año. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que la presencia de El Niño ya no garantiza por sí sola inviernos lluviosos en el país, debido a que el calentamiento global parece estar modificando los patrones tradicionales de circulación atmosférica sobre el Pacífico Sur. En la macrozona Norte Grande, entre Arica y Antofagasta, persiste un escenario predominantemente seco, con precipitaciones escasas o ausentes y temperaturas máximas superiores a lo normal. En el Norte Chico, particularmente entre Atacama y Coquimbo, se observa una situación de transición, donde los modelos climáticos proyectan mayores oportunidades de precipitaciones respecto de meses anteriores, aunque aún sobre una base territorial marcada por déficits acumulados significativos. En la zona Centro, desde Valparaíso hasta O’Higgins, los pronósticos indican precipitaciones normales a sobre lo normal durante el trimestre junio-julio-agosto, favorecidas tanto por El Niño como por la actual evolución de la Oscilación Madden-Julian, fenómeno que puede aumentar temporalmente la frecuencia de sistemas frontales. No obstante, las lluvias registradas durante mayo fueron considerablemente inferiores a las observadas un año atrás, lo que obliga a moderar las expectativas respecto de una recuperación rápida de las condiciones hídricas. Más al sur, en las macrozonas Centro Sur y Sur, desde Maule hasta Los Lagos, predominan señales climáticas relativamente más favorables, con probabilidades elevadas de precipitaciones normales o superiores a lo normal, especialmente en sectores costeros entre Biobío y Los Ríos. Sin embargo, estas proyecciones conviven con déficits acumulados aún presentes en numerosas estaciones meteorológicas. Finalmente, en la macrozona Austral, entre Aysén y Magallanes, se esperan precipitaciones dentro de rangos normales o superiores a lo normal, junto con temperaturas máximas también sobre los valores históricos. En conjunto, el panorama climático nacional muestra una atmósfera que comienza a responder a la instalación de El Niño, pero sobre un territorio que continúa evidenciando los efectos de una prolongada escasez de precipitaciones y de las transformaciones inducidas por el cambio climático, factores que aconsejan prudencia al momento de evaluar las perspectivas para la temporada invernal.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño.

Figura 2.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a temperatura en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorológica INIA.

¿Qué ocurre con el agua?

Los recursos hídricos de Chile ingresan al invierno de 2026 en una condición de recuperación parcial, pero todavía marcada por déficits acumulados en gran parte del territorio. Durante mayo, las precipitaciones fueron escasas y se concentraron en solo algunos eventos que afectaron principalmente a las zonas centro, sur y austral, limitando la recarga de ríos, embalses y acuíferos. Como resultado, persisten déficits pluviométricos desde Atacama hasta gran parte de la zona central, siendo especialmente severos en Coquimbo y Valparaíso. La situación es aún más preocupante en la cordillera, donde a fines de mayo las estaciones nivométricas entre Coquimbo y Biobío registraban ausencia de nieve acumulada, una condición excepcional para la época y que compromete los aportes futuros de deshielo. En contraste, algunas localidades del sur, como Valdivia y Osorno, presentan superávits de precipitación, mientras que diversos acuíferos muestran señales de recuperación gracias a las lluvias registradas durante los últimos meses. La reciente instalación de una fase El Niño podría favorecer una mayor ocurrencia de precipitaciones durante el invierno, especialmente en la zona central y sur. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que estos eventos ya no garantizan una recuperación hídrica significativa, debido a la influencia creciente del calentamiento global sobre los patrones atmosféricos. En consecuencia, el país enfrenta una temporada invernal con perspectivas moderadamente favorables, pero aún insuficientes para asegurar una recuperación generalizada de sus recursos hídricos.

Figura 3.- Tendencias meteorológicas, los símbolos de flecha arriba indican tendencias mayores a las del año pasado y los símbolos de flecha hacia abajo representan tendencias menores al año pasado, en referencia a precipitaciones en zonas costeras y de valle interior. Fuente: Red agrometeorologica INIA.

 

 

 

 

 

¿Qué impacto económico se puede observar?

Los antecedentes de comercio exterior muestran que entre mayo de 2025 y mayo de 2026 se produjo una contracción importante en varios de los principales rubros exportadores agrícolas de Chile, mientras que las importaciones aumentaron en varios productos estratégicos. Aunque estos cambios responden a factores de mercado, tipo de cambio, demanda internacional y costos logísticos, también reflejan indirectamente los efectos acumulados de las condiciones climáticas que han afectado la producción agrícola durante las últimas temporadas.

En las exportaciones destaca la fuerte disminución del volumen de frutas frescas, que cayó desde 262 mil a 212 mil toneladas (-19,1%), mientras su valor exportado disminuyó aún más, desde US$467 millones a US$345 millones (-26,0%). Esta reducción simultánea de volumen y valor sugiere una menor oferta exportable y posiblemente una menor calidad o precios internacionales menos favorables. La prolongada escasez hídrica observada en gran parte de las zonas frutícolas del centro y norte de Chile durante años recientes probablemente contribuyó a limitar rendimientos y calibres de fruta. Un comportamiento similar se observa en hortalizas, cuyo volumen exportado disminuyó 31,0% y su valor 14,8%, así como en vinos y alcoholes, que registraron una caída cercana al 24% tanto en volumen como en valor.

La miel presenta una disminución de 24,9% en volumen y 11,9% en valor, fenómeno que podría estar asociado a una menor disponibilidad de floraciones producto de la sequía acumulada y de cambios en los patrones climáticos que afectan la actividad de las abejas. Por el contrario, las semillas aumentaron 35,0% en volumen y 9,3% en valor, mostrando un comportamiento más resiliente, posiblemente asociado a nichos de producción especializados y a una demanda internacional más estable.

Entre los productos pecuarios destaca el crecimiento de las exportaciones de carne bovina, cuyo volumen aumentó 19,9% y su valor 50,2%, lo que indica no sólo mayores envíos sino también mejores precios internacionales. La carne ovina mostró incrementos más moderados.

Desde la perspectiva de las importaciones, se observa un patrón interesante. Chile importó menos carne bovina (-25,2% en volumen), pero siguió pagando valores elevados, reflejando tensiones persistentes en los mercados internacionales de proteínas animales. En contraste, las importaciones de trigo aumentaron 15,2% en volumen y 9,4% en valor, lo que podría estar indicando una necesidad de complementar la oferta interna ante rendimientos agrícolas limitados o una mayor demanda industrial.

Las importaciones de frutas frescas crecieron 13,8% en volumen y 30,5% en valor, mientras que las de vinos y alcoholes aumentaron tanto en volumen como en valor. Este fenómeno resulta particularmente llamativo porque ocurre simultáneamente a una disminución de las exportaciones nacionales de estos mismos rubros, sugiriendo una creciente integración de Chile en mercados internacionales donde algunos productos específicos son importados para satisfacer demandas de consumo o abastecimiento industrial.

 

Figura 4.- Comparación de volumen y valor de exportaciones agropecuarias del mes indicado entre

2025 y 2026.

Figura 5.- Comparación de volumen y valor de importaciones agropecuarias del mes indicado entre

2025 y 2026.

Figura 6.- Producción de papas en Magallanes con semilla certificada INIA

¿Qué recomienda INIA para confrontar estas condiciones agrometeorológicas?

ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta                                                                

  • Optimizar el riego del limón de Pica mediante sistemas presurizados y programación basada en la evapotranspiración, para enfrentar de mejor forma la persistencia de condiciones secas y resguardar la calidad exportable de la fruta.
  • Incorporar los rastrojos del maíz choclero al suelo después de la cosecha, favoreciendo la conservación de humedad, la actividad biológica y la disponibilidad de nutrientes frente a una limitada recarga hídrica estacional.  
  • Establecer oportunamente las siembras de ajo, cebollín y cebolla de invierno, manteniendo monitoreo de plagas mediante mallas de exclusión y trampas cromotrópicas para reducir pérdidas en un contexto de recursos hídricos restringidos.
  • Almacenar adecuadamente los fardos de alfalfa en galpones o estructuras techadas, preservando la calidad del forraje destinado a bovinos, caprinos y camélidos durante un período de lento crecimiento de las praderas.  
  • Monitorear las temperaturas mínimas en los cultivos de haba y papa andina, especialmente en sectores de mayor altitud, para anticipar medidas de protección frente al riesgo de heladas invernales que podrían afectar el desarrollo y la producción.

 

 

 

 

 

ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo                                                                             

  • Realizar riegos cortos y oportunos en los huertos de nogal cuando no se registren precipitaciones efectivas, con el fin de mantener la humedad residual del suelo y reducir el estrés hídrico de los árboles.
  • Ejecutar la poda sanitaria en los huertos de nogal, eliminando ramas secas y mejorando la iluminación del follaje para disminuir riesgos fitosanitarios durante un invierno que podría presentar episodios de mayor humedad.
  • Monitorear la presencia de pulgones, moscas minadoras y gusanos cortadores en los cultivos de haba, arveja y zanahoria, debido a que eventuales aumentos de temperatura durante el invierno pueden favorecer el desarrollo de estas plagas.
  • Controlar los trips en los cultivos de ajo, puerro y haba, especialmente en sectores donde persistan condiciones relativamente secas que favorezcan la supervivencia y dispersión de esta plaga.
  • Evaluar las reservas de miel y polen en las colmenas de abejas melíferas, suplementando la alimentación cuando sea necesario para sostener la crianza invernal y compensar la limitada disponibilidad de recursos florales en zonas afectadas por déficit hídrico.

ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins                                                                 

  • Proteger los cortes de poda en los huertos de duraznero, ciruelo y otros frutales de carozo, utilizando sellantes y fungicidas para disminuir el riesgo de enfermedades de la madera durante un invierno con mayor probabilidad de humedad ambiental.
  • Realizar la poda sanitaria y el control de plagas invernales en los huertos de manzano y peral, eliminando focos de escamas, ácaros y cancros antes del reinicio del crecimiento primaveral.
  • Mantener la infraestructura y el sistema de riego en los cultivos de vid vinífera y uva de mesa, aprovechando el período de receso para corregir desperfectos y prepararse para una eventual recuperación de la disponibilidad hídrica.  
  • Monitorear la presencia de pulgones, gusanos cortadores y trips en los cultivos de haba, acelga y zanahoria, debido a que episodios de temperaturas más templadas pueden favorecer el desarrollo de estas plagas durante el invierno.
  • Suplementar la alimentación de las abejas melíferas cuando disminuyan las reservas de polen y miel en las colmenas, asegurando una adecuada nutrición de la crianza invernal y una mejor condición sanitaria para la primavera.  

Figura 7.-   Clarkia tenella, Huasita, hierba anual nativa distribuida desde Coquimbo a Los Lagos.  Foto cortesía de María Teresa Eyzaguirre

ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío                                                                              

  • Proteger los cortes de poda en los huertos de cerezo, duraznero y ciruelo, aplicando sellantes y fungicidas para reducir el riesgo de enfermedades de la madera favorecidas por el aumento de humedad y precipitaciones invernales.
  • Realizar la poda sanitaria en los huertos de nogal, eliminando ramas afectadas por enfermedades de la madera y mejorando la ventilación del árbol antes del inicio de la temporada de crecimiento.
  • Controlar las malezas en los cultivos de trigo y avena, aprovechando las condiciones de humedad del suelo para disminuir la competencia por nutrientes y favorecer un adecuado establecimiento de los cultivos invernales.
  • Monitorear la presencia de ácaros y otras plagas en los cultivos de vid vinífera, efectuando las labores preventivas recomendadas durante el período de receso vegetativo para reducir riesgos en primavera.
  • Evaluar las reservas alimenticias de las abejas melíferas y suplementar cuando sea necesario, especialmente durante períodos prolongados de lluvia que limiten la actividad de forrajeo y aumenten el consumo de miel y polen almacenados.    

 

 

 

ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos                                                                                

  • Fertilizar las praderas de ballica y trébol utilizando las dosis recomendadas de fósforo y otros nutrientes, aprovechando la adecuada humedad del suelo para estimular la producción de forraje durante la temporada invernal.
  • Monitorear la sanidad de las papas almacenadas y de los lotes destinados a semilla, evitando pérdidas por enfermedades favorecidas por ambientes húmedos y bajas temperaturas.
  • Realizar la poda sanitaria en los huertos de manzano y avellano europeo, eliminando ramas enfermas y mejorando la ventilación para reducir el desarrollo de hongos durante los meses más lluviosos.
  • Planificar el manejo nutricional de los cultivos de trigo y avena, evaluando el estado de los suelos y ajustando la fertilización para aprovechar las condiciones de humedad proyectadas para el invierno.
  • Suplementar la alimentación de los bovinos de carne y leche cuando la disponibilidad de forraje se vea limitada por períodos prolongados de lluvia o anegamiento, resguardando la condición corporal de los animales y la productividad del sistema ganadero.

ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes                                                                                           

  • Conservar el forraje de ballica, festuca y trébol mediante un adecuado almacenamiento de henos y ensilajes, asegurando reservas suficientes para enfrentar períodos de nieve, heladas o restricciones de pastoreo.
  • Suplementar la alimentación de los bovinos y ovinos utilizando forrajes conservados y sales minerales, especialmente durante episodios de frío intenso que incrementan los requerimientos energéticos de los animales.
  • Monitorear el drenaje de los cultivos de papa y de las hortalizas de invierno, evitando anegamientos y problemas sanitarios favorecidos por la persistencia de precipitaciones y la elevada humedad ambiental.
  • Proteger los invernaderos destinados a la producción de lechuga, acelga y espinaca, revisando cubiertas, sistemas de ventilación y estructuras de soporte para reducir daños provocados por vientos, nieve o escarcha.
  • Planificar la fertilización de las praderas ganaderas utilizando análisis de suelo y aprovechando la adecuada disponibilidad hídrica para mejorar el crecimiento primaveral y la producción futura de forraje.

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORES

Jaime Salvo, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu

Marjorie Allende Castro, Ing. Agrónomo, INIA Ururi

Luis Contreras, Técnico Agrícola, INIA Calama

Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi

Felipe Gelcich Renard, Ing. Agrónomo, INIA La Platina

Gustavo Chacón Cruz, Ing. Informático, La Platina

Marisol Reyes Muñoz, Ing. Agrónomo Dr., Raihuen

Jaime Otarola Candia, Ing. Agrónomo, INIA Rayentué

Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu

Héctor Pauchard Cuevas, Técnico Agrícola, INIA Carillanca

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue

Diego Arribillaga G., Ing. Agr., Tamelaike

Ángel Suarez, Ingeniero Ejecución en Agronomía, Kampenaike

Arica y Parinacota
Tarapacá
Antofagasta
Atacama
Coquimbo
Valparaíso
O`Higgins
Maule
Bío Bío
Ñuble
Araucanía
Los Lagos
Aysén
Magallanes
Metropolitana
Los Rios
ZONA NORTE GRANDE: Arica, Tarapacá, Antofagasta
ZONA NORTE CHICO: Atacama y Coquimbo
ZONA CENTRO: Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins
ZONA CENTRO SUR: Maule, Ñuble y Biobío
ZONA SUR: Araucanía, Los Ríos y Los Lagos
ZONA AUSTRAL: Aysén y Magallanes
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