
Boletín Nacional de Análisis de Riesgos Agroclimáticos para las Principales Especies Frutales y Cultivos y la Ganadería
JUNIO 2026 — REGIÓN ATACAMA
Autores INIA
Claudio Balbontín Nesvara, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi
Francisco Tapia Contreras, Ing. Agrónomo, MSc., Intihuasi
Erica González Villalobos, Téc. Biblioteca, Intihuasi
Cornelio Contreras Seguel, Ing. Agrónomo, Intihuasi
Giovanni Lobos, Ing. Agrónomo, Mg., Intihuasi, Investigador, Intihuasi
Alvaro Castillo, Técnico Agr., INIA Intihuasi, Tecnico Agricola, Intihuasi
Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu
Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu
René Sepúlveda, Ingeniero Civil Agrícola (C), Quilamapu
Coordinador INIA: Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
La III Región de Atacama presenta varios climas diferentes: 1 clima de la tundra (ET) en Paso Mallo y El Ternerito; 2 Climas fríos y semiáridos (BSk) en Tambería, Angostura, Tinajillas, El Chacay y La Laguna; 3 climas calientes del desierto (Bwh) en El Salado, Caleta Pan de Azúcar, Chañaral, Barquito y El Caleuche; y 4 los que predominans son los climas fríos del desierto (BWk) en Molino, Resguardo de Copiapó, Juntas de Coplapó, Los Caserones y Carrizalillo.
Este boletín agroclimático regional, basado en la información aportada por www.agromet.cl y https://agrometeorologia.cl/ , así como información auxiliar de diversas fuentes, entrega un análisis del comportamiento de las principales variables climáticas que inciden en la producción agropecuaria y efectúa un diagnóstico sobre sus efectos, particularmente cuando estos parámetros exhiban comportamientos anómalos que pueden afectar la cantidad o la calidad de la producción.



Datos de Temperatura y precipitación en Falda Verde, Chañaral, Atacama, desde 2020 a 2026
En la Región de Atacama, el invierno avanza bajo condiciones marcadamente secas, con precipitaciones ausentes o muy por debajo de lo normal y una persistente situación de déficit hídrico que continúa afectando a las principales cuencas de la región. Aunque la fase El Niño ya se encuentra instalada en el océano Pacífico, su influencia aún no se traduce en una recuperación significativa de las lluvias ni de las reservas de agua. La escasa acumulación de nieve en sectores cordilleranos y la dependencia de embalses, acuíferos y recursos subterráneos mantienen un escenario de alta vulnerabilidad hídrica para la agricultura. Frente a este contexto, se recomienda fortalecer la eficiencia del riego en cultivos como uva de mesa, uva pisquera, nogal y hortalizas de invierno, realizar mantenciones a la infraestructura hídrica, monitorear plagas y enfermedades, y aprovechar el período invernal para ejecutar podas y labores sanitarias. En la ganadería caprina, se aconseja evaluar la disponibilidad de forraje y agua, resguardar la condición corporal de los animales y planificar suplementaciones alimenticias ante la persistencia de condiciones restrictivas para la producción agropecuaria.
La Región de Atacama inicia el invierno de 2026 bajo un escenario climático dominado por la persistencia de condiciones secas, aunque con algunas señales de cambio que merecen atención. Los pronósticos estacionales de la Dirección Meteorológica de Chile indican que el norte y la costa de la región continuarán bajo una condición seca durante el trimestre junio-julio-agosto, mientras que los sectores más australes podrían experimentar precipitaciones cercanas o incluso superiores a los valores normales para la época. Sin embargo, esta proyección se produce sobre una base hidrológica considerablemente deteriorada, luego de varios años de escasez y de un mes de mayo particularmente pobre en precipitaciones. Los registros de la Dirección General de Aguas muestran que gran parte de la región mantiene déficits pluviométricos importantes, observándose acumulados muy por debajo de los promedios históricos en localidades como Copiapó, Embalse Lautaro y Vallenar. A ello se suma una situación preocupante en las zonas cordilleranas, donde hasta fines de mayo no se registraba acumulación significativa de nieve, condición que limita la generación futura de escorrentía y la recarga de embalses y acuíferos. En el contexto de gran escala, la reciente instalación de una fase El Niño en el océano Pacífico genera expectativas de una atmósfera potencialmente más favorable para la llegada de sistemas frontales al centro del país. No obstante, la experiencia acumulada durante eventos recientes demuestra que la relación entre El Niño y las precipitaciones en Atacama es menos directa de lo que históricamente se asumía, debido a la influencia creciente del calentamiento global sobre la circulación atmosférica regional. Este fenómeno parece estar alterando la trayectoria de los sistemas meteorológicos y reduciendo la capacidad de los eventos cálidos del Pacífico para generar lluvias abundantes en el norte chileno. En consecuencia, aunque existen señales que apuntan a una posible mejora respecto de años anteriores, el panorama climático de Atacama continúa siendo predominantemente seco y vulnerable, por lo que autoridades, agricultores y gestores del recurso hídrico deberían interpretar los pronósticos favorables con prudencia y mantener una planificación basada en escenarios de disponibilidad restringida de agua.
Estación Amolana
La estación Amolana corresponde al distrito agroclimático 3-3. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 5.8°C, 14.8°C y 23.7°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de mayo en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 4.2°C (-1.6°C bajo la climatológica), la temperatura media 17.1°C (2.3°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 29.8°C (6.1°C sobre la climatológica). En el mes de mayo se registró una pluviometría de 0 mm, lo cual representa un 0% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a mayo se ha registrado un total acumulado de 5.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 30 mm, lo que representa un déficit de 83%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 0 mm.



Estación CE Huasco
La estación CE Huasco corresponde al distrito agroclimático 3-4-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.4°C, 15.2°C y 23°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de mayo en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 7.2°C (-0.2°C bajo la climatológica), la temperatura media 13.8°C (-1.4°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.4°C (-2.6°C bajo la climatológica). En el mes de mayo se registró una pluviometría de 4.9 mm, lo cual representa un 61.3% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a mayo se ha registrado un total acumulado de 15.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 10 mm, lo que representa un superávit de 51%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 4.2 mm.



Estación Falda Verde
La estación Falda Verde corresponde al distrito agroclimático 15-3-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.7°C, 13°C y 16.4°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de mayo en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 12.6°C (2.9°C sobre la climatológica), la temperatura media 14.2°C (1.2°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 15.9°C (-0.5°C bajo la climatológica). En el mes de mayo se registró una pluviometría de 0 mm, lo cual representa un 0% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a mayo se ha registrado un total acumulado de 3.4 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 8 mm, lo que representa un déficit de 57.5%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 0.1 mm.



Estación La Copa
La estación La Copa corresponde al distrito agroclimático 3-4-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8.2°C, 14.4°C y 20.5°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de mayo en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 7.7°C (-0.5°C bajo la climatológica), la temperatura media 14.1°C (-0.3°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.3°C (-0.2°C bajo la climatológica). En el mes de mayo se registró una pluviometría de 0.8 mm, lo cual representa un 20% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a mayo se ha registrado un total acumulado de 1.7 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 5 mm, lo que representa un déficit de 66%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 0.7 mm.



Los recursos hídricos de la Región de Atacama continúan mostrando una situación de alta fragilidad al inicio del invierno de 2026, como resultado de varios años de precipitaciones insuficientes y de una limitada recarga de las principales fuentes de agua. Los registros de la Dirección General de Aguas indican que gran parte de la región mantiene importantes déficits pluviométricos acumulados, observándose condiciones especialmente desfavorables en las cuencas de Copiapó y Huasco. A ello se suma una situación crítica en la cordillera, donde al finalizar mayo prácticamente no se registraba acumulación de nieve, privando a los ríos de una de sus principales reservas estratégicas para la temporada de deshielo. Los caudales observados en diversos cursos de agua permanecen por debajo de sus promedios históricos, mientras que la disponibilidad hídrica depende cada vez más de embalses, aguas subterráneas y una gestión eficiente del recurso. Aunque la reciente instalación de una fase El Niño podría aumentar las probabilidades de precipitaciones durante el invierno, aún no existen señales suficientes para anticipar una recuperación significativa de las reservas regionales. En consecuencia, la Región de Atacama enfrenta una temporada donde la seguridad hídrica continúa siendo un desafío prioritario para la agricultura, la minería y el abastecimiento de agua para la población, manteniéndose una elevada vulnerabilidad frente a la persistencia de condiciones secas.

Caudal del rio Copiapo

Nivel de napa subterranea acuifero Copiapo
Valle Copiapó > Frutales > Olivo
La cosecha de olivos en el Valle de Copiapó se encuentra actualmente en su etapa final, desarrollándose en términos generales de manera satisfactoria y alcanzando rendimientos cercanos a los promedios esperados para la temporada.Una vez concluida la cosecha, la principal labor recomendada corresponde a la realización de un riego de lavado de suelo. Esta práctica debe considerar una fracción de lavado suficiente para favorecer la lixiviación de las sales acumuladas en el perfil del suelo, condición especialmente relevante en los sistemas productivos del valle. El objetivo es reducir la salinidad disponible para las raíces y preparar adecuadamente los huertos para el período invernal, evitando problemas de intoxicación salina que pueden producirse debido a la disminución de las necesidades hídricas y a la reducción de los riegos durante esta época del año.
Posteriormente, los productores deberán concentrar sus esfuerzos en las labores de poda. Esta actividad es fundamental para mantener el equilibrio vegetativo-productivo de los árboles, favorecer la iluminación y ventilación de la copa, y preparar adecuadamente la producción de la próxima temporada. Se recomienda que la poda sea ejecutada oportunamente, idealmente antes de finalizar el mes de julio, aprovechando el período de receso invernal del cultivo.
Valle Huasco > Frutales > Olivo
En el Valle del Huasco, la cosecha de aceitunas continúa en pleno desarrollo, principalmente en huertos destinados a la producción de aceituna negra estilo sevillana, aunque aún existe una superficie importante orientada a la elaboración de aceite de oliva. La disminución de las temperaturas propia de esta época del año incrementa el riesgo de heladas, las cuales pueden provocar daños en los frutos mediante la oxidación de sus tejidos, afectando negativamente tanto la calidad del aceite como las características comerciales de las aceitunas de mesa. Por esta razón, se recomienda acelerar las labores de cosecha y procurar su finalización antes de concluir el mes de junio. Asimismo, en aquellos huertos que aún mantienen fruta en los árboles, es recomendable conservar una adecuada humedad del suelo mediante riegos oportunos, ya que esta condición contribuye a mitigar los efectos de las heladas sobre los frutos.
Una vez finalizada la cosecha, los productores deberán concentrar sus esfuerzos en las labores de poda, eliminando aquellas ramillas que presentaron una elevada carga productiva o que hayan resultado dañadas durante la recolección. Esta práctica favorecerá la emisión de nuevos brotes, el rejuvenecimiento de la copa y una adecuada preparación de los árboles para la próxima temporada productiva.
Desde el punto de vista sanitario, la incidencia de plagas y enfermedades es actualmente baja. Sin embargo, debido al incremento de la humedad atmosférica durante el período invernal, se recomienda mantener una vigilancia permanente sobre la posible aparición de repilo u ojo de pavo (Fusicladium oleagineum), enfermedad que habitualmente comienza a manifestarse a inicios de la primavera. En caso de detectarse su presencia, se deberá planificar oportunamente una estrategia de manejo que considere medidas preventivas de carácter mecánico, mediante poda para mejorar la ventilación e iluminación de la copa, y, cuando sea necesario, aplicaciones químicas al inicio de la brotación primaveral, etapa en la que se logra la mayor eficacia de control.
Respecto de la respuesta fisiológica de las plantas al efecto del clima, las imágenes satelitales reflejan la magnitud del crecimiento o disminución de la cobertura vegetal en esta época del año mediante el índice de vegetación NDVI (Desviación Normalizada del Índice de Vegetación).
Para esta quincena se observa un NDVI promedio regional de 0.1 mientras el año pasado había sido de 0.09. El valor promedio histórico para esta región, en este período del año es de 0.1.
El resumen regional en el contexto temporal se puede observar en el siguiente gráfico.
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La situación por comunas se presenta en el siguiente gráfico, donde se presentan las comunas con índices más bajos.
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Para el monitoreo del estado de la vegetación en la Región se utilizó el índice de condición de la vegetación, VCI (Kogan, 1990, 1995). Este índice se encuentra entre valores de 0% a 100%. Valores bajo 40% se asocian a una condición desfavorable en la vegetación, siendo 0% la peor condición histórica y 100% la mejor (tabla 1).
En términos globales la Región presentó un valor mediano de VCI de 64% para el período comprendido desde el 9 de mayo al 24 de mayo. A igual período del año pasado presentaba un VCI de 56% (Fig. 1). De acuerdo a la Tabla 1 la Región de Atacama, en términos globales presenta una condición Favorable.
Tabla 1. Clasificación de la condición de la vegetación de acuerdo a los valores del índice VCI.

Tabla 2. Resumen de la condición de la vegetación comunal en la Región de acuerdo al análisis del índice VCI.
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Figura 1. Valores del índice VCI para el mismo período entre los años 2000 al 2026 para la Región de Atacama
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Figura 2. Valores promedio de VCI en Matorrales en la Región de Atacama
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Figura 3. Valores promedio de VCI en praderas en la Región de Atacama
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Figura 4. Valores promedio de VCI en terrenos de uso agrícola en la Región de Atacama
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Figura 5. Valores comunales promedio de VCI en la Región de Atacama de acuerdo a la clasificación de la Tabla 1.
Las comunas que presentan los valores más bajos del índice VCI en la Región corresponden a c("Copiapó", "Caldera", "Vallenar", "Chañaral", "Tierra Amarilla") con c(36, 36, 41, 41, 45)% de VCI respectivamente.
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Figura 6. Valores del índice VCI para las 5 comunas con valores más bajos del índice del 9 de mayo al 24 de mayo.