
Boletín Nacional de Análisis de Riesgos Agroclimáticos para las Principales Especies Frutales y Cultivos y la Ganadería
MARZO 2026 — REGIÓN LOS RIOS
Autores INIA
Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue
Claudio Salas Figueroa, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi
Vianka Rojas Hinojosa, Téc. Electrónico, Intihuasi
Cristian Moscoso Jara, Ingeniero Agrónomo, Ms. Sc., Remehue
Ivette Acuña Bravo, Ingeniera Agrónomo, Ph.D. Remehue, Investigadora, Remehue
Mariela Casas Villagra, Ing. Agrónomo. Remehue, Investigador, Remehue
Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu
Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu
René Sepúlveda, Ingeniero Civil Agrícola (C), Quilamapu
Coordinador INIA: Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
La XIV Región de Los Ríos presenta dos climas diferentes: 1 Clima mediterráneo de verano cálido (Csb) en Quechupulli, San José de la Mariquina, Antilhue, Cuyan y Chincun, y el predomina es el clima oceánico (Cfb) en Puerto Santa Regina, Carriringue, Liquiñe, Puerto Fuy y Neltume.
Este boletín agroclimático regional, basado en la información aportada por www.agromet.cl y https://agrometeorologia.cl/ , así como información auxiliar de diversas fuentes, entrega un análisis del comportamiento de las principales variables climáticas que inciden en la producción agropecuaria y efectúa un diagnóstico sobre sus efectos, particularmente cuando estos parámetros exhiban comportamientos anómalos que pueden afectar la cantidad o la calidad de la producción.



Datos de precipitaciones y temperatura en U. Austral Valdivia
En la Región de Los Ríos, el agua caída durante el mes de febrero fue un 63% adicional al promedio histórico entre las estaciones meteorológicas en diferentes localidades. El superávit fue más alto en la Provincia de Valdivia y menor en la Provincia del Ranco. Ante un mes de febrero mas lluvioso la temperatura promedio en la región marcó un mes más frio tanto en la temperatura mínima como en la máxima del mes respecto al promedio.
En relación a las praderas permanentes el último pastoreo de verano debe presentar residuos menores (4 cm) para mejorar el macollamiento de las gramíneas en el otoño, debiendo ser pastoreadas entre 35 a 45 días dependiendo de las condiciones particulares de cada productor. Dada la mayor pluviometría, es esperable un incremento en la tasa de crecimiento de la pradera. Tanto las ballicas anuales y/o avenas para pastoreo invernal así́ como también las bi-anuales, podrían ser pastoreadas a los 50 a 60 días del establecimiento, siempre que el clima lo permita y hayan sido establecidas en suelos con buena fertilidad y con una fertilización apropiada.
En el cultivo de papa, las condiciones de exceso de humedad podrían favorecer la infección de patógenos bacterianos en tubérculos. Igualmente, las cosechas con temperaturas muy bajas podrían favorecer la susceptibilidad a golpes de los tubérculos y heridas, los que son puntos de infección de hongos y bacterias, por lo cual se recomienda tomar precauciones para evitar problemas que deriven en pérdidas durante el almacenamiento de los tubérculos. Si hay problemas en el follaje se sugiere la eliminación de éste lo antes posible, si los tubérculos ya están con un desarrollo adecuado.
En el caso de los cultivos hortícolas considerando que la temporada estival se encuentra en su etapa final, resulta fundamental priorizar el monitoreo sanitario de los cultivos, mantener los drenajes operativos, manejar oportunamente las malezas y planificar adecuadamente las labores agronómicas de cara a la temporada otoño-invierno. Si bien la disponibilidad de agua puede favorecer el crecimiento de hortalizas y otros cultivos de temporada, también obliga a tomar resguardos en labores como la fertilización, especialmente en aplicaciones foliares, y en el tránsito de maquinaria, para evitar la compactación del suelo. Por ello, se recomienda aprovechar las ventanas de menor humedad o ausencia de precipitaciones para realizar estas labores de manera oportuna y reducir pérdidas en la calidad de los productos cosechados.
Finalmente, el análisis de los índices vegetacionales indica que el NDVI está en un valor levemente superior al promedio histórico, marcando un nivel superior a los anteriores 5 años anteriores en el mismo periodo. En general la condición de la cubierta vegetal en toda la región es positiva, especialmente en el sur de la Región de Los Ríos.
Estación Austral
La estación Austral corresponde al distrito agroclimático 9-14-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 10.5°C, 16.6°C y 22.6°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.2°C (-1.3°C bajo la climatológica), la temperatura media 15.9°C (-0.7°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 22.6°C (Igual la climatológico). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 87.1 mm, lo cual representa un 207.4% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 104.8 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 85 mm, lo que representa un superávit de 23.3%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 68.5 mm.



Estación El Cardal
La estación El Cardal corresponde al distrito agroclimático 14-10-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9°C, 16.4°C y 23.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.9°C (-0.1°C bajo la climatológica), la temperatura media 15.7°C (-0.7°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 22.7°C (-1.2°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 52.7 mm, lo cual representa un 138.7% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 92.4 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 75 mm, lo que representa un superávit de 23.2%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 48.9 mm.



Estación Lago Verde
La estación Lago Verde corresponde al distrito agroclimático 9-14-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.4°C, 16.2°C y 22.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10°C (0.6°C sobre la climatológica), la temperatura media 15.2°C (-1°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.5°C (-2.4°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 67.5 mm, lo cual representa un 127.4% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 111.5 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 109 mm, lo que representa un superávit de 2.3%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 101.1 mm.



Estación Las Lomas
La estación Las Lomas corresponde al distrito agroclimático 9-14-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9°C, 16.7°C y 24.4°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 4.8°C (-4.2°C bajo la climatológica), la temperatura media 13.8°C (-2.9°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 23°C (-1.4°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 74.5 mm, lo cual representa un 219.1% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 95.8 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 68 mm, lo que representa un superávit de 40.9%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 52 mm.



Estación Palermo
La estación Palermo corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.1°C, 16.7°C y 24.2°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10.2°C (1.1°C sobre la climatológica), la temperatura media 16.9°C (0.2°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 23.8°C (-0.4°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 39.1 mm, lo cual representa un 108.6% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 68.3 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 71 mm, lo que representa un déficit de 3.8%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 38.8 mm.



Estación Rucatayo
La estación Rucatayo corresponde al distrito agroclimático 9-14-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.1°C, 15.5°C y 21.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9°C (-0.1°C bajo la climatológica), la temperatura media 13.8°C (-1.7°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 18.6°C (-3.3°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 105.2 mm, lo cual representa un 144.1% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 160.7 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 155 mm, lo que representa un superávit de 3.7%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 69 mm.



Estación Santa Carla
La estación Santa Carla corresponde al distrito agroclimático 9-14-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.1°C, 16.3°C y 23.6°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de febrero en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.6°C (0.5°C sobre la climatológica), la temperatura media 15.3°C (-1°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 21°C (-2.6°C bajo la climatológica). En el mes de febrero se registró una pluviometría de 87.5 mm, lo cual representa un 198.9% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a febrero se ha registrado un total acumulado de 107.6 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 92 mm, lo que representa un superávit de 17%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 18.4 mm.



Precordillera > Ganadería
Vacas lactantes
En la medida que fuere necesario, recurrir a forrajes conservados de preferencia ensilajes de buena calidad, para las vacas en su primer tercio de la lactancia (inicio temporada de partos de otoño). En relación a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, seguir con concentrados ricos en proteína y energía (20 – 22% PC; 3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Una vez que se observe el rebrote de otoño, los suplementos concentrados a ofrecer deben contener un nivel de proteína medio (14 – 16% PC), y altos niveles de energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS) debido a que la pradera en otoño es baja en MS, fibra, y presenta altos niveles de proteína. Las vacas de primavera aún pueden tener buenas producciones de leche (15 y 20 L/día) con buena condición corporal 3,2 (escala 1 a 5), y deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción; sí, debieran contar con ofertas de pradera + cultivo forrajero de entre 20 a 25 Kg MS/vaca/día, y praderas con adecuada disponibilidad en pastoreo (2.200 - 2.600 Kg MS/ha). Si no se cuenta con este escenario, ajustar la ración alimenticia con otros alimentos y recurrir al secado temprano de vacas sólo en casos extremos. En los rebaños con parto bi-estacional se inician los partos de fines de verano y otoño; estar atento al manejo alimenticio de transición para disminuir los riesgos de enfermedades metabólicas (condición corporal 3,5) y ofrecer los mejores forrajes frescos y conservados a esas vacas, suplementando con concentrados según necesidad de balance de la ración y nivel productivo. El manejo reproductivo de las vacas de primavera ya cubiertas, aconseja hacer el diagnóstico de gestación para ver si permanecen en el rebaño o cambian de estación de parto, haciendo ineficiente el proceso productivo al alargar las lactancias.
Vacas no lactantes (secas)
El período seco (descanso galactógeno) es de vital importancia como período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca para la siguiente lactancia. En los sistemas con partos en dos épocas (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de ésta categoría. Si las vacas tienen una buena condición corporal desde el secado (3,5), pueden utilizar los residuos de las praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno/paja) a voluntad; no se aconseja suministrar heno de leguminosas como de alfalfa o de trébol (excesos de calcio). Alrededor de 21 días antes del probable parto (comienzo del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación llega a término, la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg/v/d) y las sales minerales pre-parto (0,200 a 0,250 Kg/v/d) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Ocurrida la parición, ajustar la ración progresivamente a la que reciben las vacas lecheras.
Vaquillas de reemplazo
Según la época de nacimientos, los animales de reemplazo debieran tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según la genética (tipo animal). Las vaquillas cubiertas en la temporada (entre 15 y 18 meses de edad) debieran haber alcanzado un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 550 Kg: alrededor de 357 Kg) y una condición corporal de 3,5. Deben pasar al exámen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza a final de la temporada (enero), conviene que el peso vivo sea un 5% mayor (375 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser conveniente suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y de las tasas de ganancia de peso vivo según edad y gestación. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas lecheras, o ensilaje/heno. Las vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (> a 8 meses degestación), o ya recién paridas; si tienen una buena condición corporal (3,5), en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear praderas hasta su octavo mes y luego, juntarse con las vacas secas. Esto permite una integración “social” al rebaño, y en especial también, se ajustan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Tener cuidado de realizar este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, en especial cuando hay muchas vacas. Hacia el final, es posible que en conjunto, se les haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar mejor la ingesta del concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2 - 3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.
Terneros(as)
En un sistema lechero bi-estacional ordenado debiera haber nacimientos desde fines de febrero en adelante (partos de “otoño”). En los sistemas permanentes tienen nacimientos en la medida que concentren la parición de los reemplazos. Los terneros (as) nacidos de hace más de tres meses y ya destetados, debieran seguir con suplementos como concentrado y heno para lograr buenas ganancias de peso vivo (0,600 – 0,700 Kg/día). Si los terneros (as) dejan el sector de praderas exclusivas de terneros(as) pueden distanciar el tratamiento antiparasitario interno a cada 60 días por unas dos veces más hasta el otoño. De lo contrario seguir con un régimen mensual de aplicación. Después de los tres a cuatro meses de edad, aplicar las vacunas contra enfermedades según pauta sanitaria recomendada por un médico veterinario, y las aplicaciones contra mosca de los cuernos según tipo de producto y la temporada. Aquellos terneros(as) nacidos temprano en la temporada (julio - agosto), se encuentran con alrededor de 7-9 meses de edad. Según su desarrollo y crecimiento y dependiendo de la disponibilidad y calidad de pradera, pueden eventualmente seguir con una suplementación menor de concentrado (1 a 2 Kg) y eventualmente heno.
Precordillera > Praderas
Se ha registrado una mayor pluviometría desde fines de febrero a la fecha, a pesar de ello se pueden presentan localidades y/o sectores con praderas en mala condición, principalmente aquellas degradadas, o que no presentan un manejo adecuado. Sigue siendo necesario el uso de forrajes conservados y/o cultivos suplementarios. En praderas permanentes el último pastoreo de verano debe presentar residuos menores (4 cm) para mejorar el macollamiento de las gramíneas en el otoño, debiendo ser pastoreadas entre 35 a 45 días dependiendo de las condiciones particulares de cada productor. Dada la mayor pluviometría, es esperable un incremento en la tasa de crecimiento de la pradera. Tanto las ballicas anuales y/o avenas para pastoreo invernal así como también las bi-anuales, podrían ser pastoreadas a los 50 a 60 días del establecimiento, siempre que el clima lo permita y hayan sido establecidas en suelos con buena fertilidad y con una fertilización apropiada. Al no presentarse precipitaciones importantes los residuos post-pastoreo pueden ser de 7 a 8 cm. La decisión de regeneración de praderas basarla en potreros que presenten una menor productividad pero, en lo posible, con buenos niveles de fertilidad (> 20 ppm de fósforo Olsen, 10 cm profundidad). Verificar ataque de babosas y aplicar producto en caso de ser necesario. Preocuparse de haber corregido la saturación de Aluminio (%) del suelo, ello permitirá aumentar la densidad de plantas con mayor valor nutricional, mejorando la oferta de forraje para las vacas lecheras. También, el suelo utilizado con los cultivos forrajeros de verano es un buen sustrato para establecer praderas en esta época. Aquellos establecidos para el otoño e invierno (rutabaga, coles) serían utilizados en la medida que falte pradera ya que pueden seguir acumulando MS y nutrientes para los próximos meses. Siempre los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas, esto les permite abaratar los costos y ofrecer alimentos de buena calidad. En el caso de cultivos como la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario; si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permirtan. También, el cultivo de maíz para ensilaje es un buen complemento de raciones alimenticias de invierno y en la primavera temprana. Cosechado en forma adecuada puede ser un buen aporte con alta materia seca y energía, además de su elevado rendimiento en corto tiempo permite sostener mayores cargas animales en el sistema.
La situación climática y el estado actual de las praderas, indíca que se podría esperar una buena recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de marzo en adelante.
Precordillera > Cultivos > Papas
En la Región de Los Ríos durante el mes de febrero se presentaron condiciones de precipitaciones y temperaturas normales para la zona, con algunas precipitaciones intensas tipo chubascos y descenso de las temperaturas, especialmente las mínimas, lo cual se incrementó a principios de marzo. Las condiciones de precipitaciones y baja temperaturas favorece el llenado de tubérculos y aumento de los rendimientos y permite una buena suberización de la piel y disminución de la susceptibilidad a golpes debido a la temperatura del tubérculo. Sin embargo, después de un período de estrés hídrico y altas temperaturas como las que se presentaron en enero y febrero, podría producir partidura de tubérculos y deformaciones, especialmente en cultivos que no tuvieron con riego.
Se debe destacar que la temporada 2025-26 presentó condiciones muy favorables para la presencia de Tizón tardío causado por Phytophthora infestans, por lo que las condiciones del otoño podrían incrementar el problema y producir infección de tubérculos. Adicionalmente, las condiciones de exceso de humedad de suelo podrían favorecer la infección de patógenos bacterianos en tubérculos. Igualmente, las cosechas con temperaturas muy bajas podrían favorecer la susceptibilidad a golpes de los tubérculos y heridas, los que son puntos de infección de hongos y bacterias, como Fusarium, Cylindrocarpon, Pectobacterium y Dickeya, entre otros
Dado lo anterior, se recomienda tomar precauciones para evitar problemas que deriven en pérdidas durante el almacenamiento de los tubérculos. Si hay problemas en el follaje se sugiere la eliminación de éste lo antes posible, si los tubérculos ya están con un desarrollo adecuado. Además, se debe tomar precauciones para evitar el ataque de enfermedades en los tubérculos de otros problemas sanitarios, tales como pudriciones bacterianas, pudriciones secas, costra negra, sarna polvorienta, entre otras. Estos problemas afectan la calidad del tubérculo y pueden producir pudriciones en almacenamiento. Para esto hay que cosechar con suelo seco, calibrar maquinarias para evitar golpes y heridas en los tubérculos, realizar una buena ventilación en bodega para un rápido sellado de heridas y acondicionamiento de los tubérculos, que evite condensación de agua sobre ellos. Hay que evitar dejar los tubérculos por mucho tiempo en el suelo, ya que esto favorece la presencia de sarna plateada, costra negra y sarna polvorienta sobre ellos, afectando su calidad.
El almacenamiento se debe realizar en bodegas limpias, desinfectadas y sin problemas de goteras ni ventilación. La bodega debe limpiarse profundamente, hay que sacar todos los restos de tierra y vegetales, lavarse con detergente, aplicar amonio cuaternario y dejar ventilar por al menos un par de semanas previo al ingreso del material. Se debe reparar techos, paredes y pisos para evitar filtraciones, goteras y puntos que pueden dañar los tubérculos. Igualmente, se debe limpiar, lavar, desinfectar y calibrar equipos y maquinarias relacionados con la cosecha, selección y almacenamiento de los tubérculos.
Hay que tener en consideración que el buen manejo del cultivo en el campo y el manejo de la cosecha aseguran un buen almacenamiento de los tubérculos, por lo que se deben tomar todas las precauciones para evitar problemas.
Manejo de cosecha y almacenamiento https://enfermedadespapa.inia.cl
Secano Costero > Hortalizas
En febrero, en la Región de Los Ríos, se registraron temperaturas medias bajo lo normal, con mínimas inferiores a las habituales para la época. A ello se sumaron precipitaciones por sobre lo normal para el mes, con eventos de lluvia de mayor intensidad en algunos sectores de la región. Estas condiciones favorecieron una buena disponibilidad de agua en el suelo, pero también generaron una alta humedad ambiental, aumentando el riesgo de enfermedades, la proliferación de malezas y otros problemas asociados al exceso de humedad. En este contexto, y considerando que la temporada estival se encuentra en su etapa final, resulta fundamental priorizar el monitoreo sanitario de los cultivos, mantener los drenajes operativos, manejar oportunamente las malezas y planificar adecuadamente las labores agronómicas de cara a la temporada otoño-invierno. Si bien la disponibilidad de agua puede favorecer el crecimiento de hortalizas y otros cultivos de temporada, también obliga a tomar resguardos en labores como la fertilización, especialmente en aplicaciones foliares, y en el tránsito de maquinaria, para evitar la compactación del suelo. Por ello, se recomienda aprovechar las ventanas de menor humedad o ausencia de precipitaciones para realizar estas labores de manera oportuna y reducir pérdidas en la calidad de los productos cosechados.
En condiciones al aire libre, durante febrero y comienzos de marzo, finaliza la cosecha de diversos cultivos, principalmente aquellos destinados a guarda como cebolla, poroto y zapallo de guarda (camote), entre otros. Paralelamente, continúa la cosecha de betarraga, lechuga, acelga, cilantro, repollo, coliflor, espinaca y zapallo italiano. Sin embargo, las lluvias ocurridas en este período pueden afectar negativamente los procesos de maduración, trilla y posterior almacenamiento de los productos, por lo que es fundamental evitar que los cultivos ya cosechados se humedezcan, resguardándolos adecuadamente y asegurando una buena circulación de aire para prevenir enfermedades de postcosecha. Esta misma precaución debe considerarse en la cosecha y almacenamiento de semillas de hortalizas, ya que el exceso de humedad puede comprometer su calidad y conservación.
En la producción bajo invernadero, cultivos de fruto como tomate, pepino, pimentón y ajíes se encuentran en su etapa final, por lo que se recomienda monitorear permanentemente las condiciones internas del invernadero, especialmente temperatura y humedad ambiental, y realizar una ventilación diaria que permita evitar excesos de humedad y mantener condiciones de temperaturas adecuadas.
Una vez finalizada la cosecha, se recomienda arrancar los cultivos y destinarlos al proceso de compostaje, con el fin de obtener un insumo de buena calidad para su posterior incorporación al suelo. Asimismo, este período es propicio para iniciar diversas labores de preparación para la temporada otoño-invierno, tales como reparación de la estructura del invernadero (recambio de plásticos), elaboración de camas de plantación, mantención de los sistemas de riego, etc. Del mismo modo, es importante considerar la planificación de los cultivos hortícolas tanto dentro del invernadero como al aire libre.
Secano Interior > Ganadería
Vacas lactantes
En la medida que fuere necesario, recurrir a forrajes conservados de preferencia ensilajes de buena calidad, para las vacas en su primer tercio de la lactancia (inicio temporada de partos de otoño). En relación a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, seguir con concentrados ricos en proteína y energía (20 – 22% PC; 3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Una vez que se observe el rebrote de otoño, los suplementos concentrados a ofrecer deben contener un nivel de proteína medio (14 – 16% PC), y altos niveles de energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS) debido a que la pradera en otoño es baja en MS, fibra, y presenta altos niveles de proteína. Las vacas de primavera aún pueden tener buenas producciones de leche (15 y 20 L/día) con buena condición corporal 3,2 (escala 1 a 5), y deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción; sí, debieran contar con ofertas de pradera + cultivo forrajero de entre 20 a 25 Kg MS/vaca/día, y praderas con adecuada disponibilidad en pastoreo (2.200 - 2.600 Kg MS/ha). Si no se cuenta con este escenario, ajustar la ración alimenticia con otros alimentos y recurrir al secado temprano de vacas sólo en casos extremos. En los rebaños con parto bi-estacional se inician los partos de fines de verano y otoño; estar atento al manejo alimenticio de transición para disminuir los riesgos de enfermedades metabólicas (condición corporal 3,5) y ofrecer los mejores forrajes frescos y conservados a esas vacas, suplementando con concentrados según necesidad de balance de la ración y nivel productivo. El manejo reproductivo de las vacas de primavera ya cubiertas, aconseja hacer el diagnóstico de gestación para ver si permanecen en el rebaño o cambian de estación de parto, haciendo ineficiente el proceso productivo al alargar las lactancias.
Vacas no lactantes (secas)
El período seco (descanso galactógeno) es de vital importancia como período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca para la siguiente lactancia. En los sistemas con partos en dos épocas (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de ésta categoría. Si las vacas tienen una buena condición corporal desde el secado (3,5), pueden utilizar los residuos de las praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno/paja) a voluntad; no se aconseja suministrar heno de leguminosas como de alfalfa o de trébol (excesos de calcio). Alrededor de 21 días antes del probable parto (comienzo del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación llega a término, la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg/v/d) y las sales minerales pre-parto (0,200 a 0,250 Kg/v/d) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Ocurrida la parición, ajustar la ración progresivamente a la que reciben las vacas lecheras.
Vaquillas de reemplazo
Según la época de nacimientos, los animales de reemplazo debieran tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según la genética (tipo animal). Las vaquillas cubiertas en la temporada (entre 15 y 18 meses de edad) debieran haber alcanzado un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 550 Kg: alrededor de 357 Kg) y una condición corporal de 3,5. Deben pasar al exámen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza a final de la temporada (enero), conviene que el peso vivo sea un 5% mayor (375 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser conveniente suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y de las tasas de ganancia de peso vivo según edad y gestación. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas lecheras, o ensilaje/heno. Las vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (> a 8 meses degestación), o ya recién paridas; si tienen una buena condición corporal (3,5), en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear praderas hasta su octavo mes y luego, juntarse con las vacas secas. Esto permite una integración “social” al rebaño, y en especial también, se ajustan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Tener cuidado de realizar este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, en especial cuando hay muchas vacas. Hacia el final, es posible que en conjunto, se les haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar mejor la ingesta del concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2 - 3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.
Terneros(as)
En un sistema lechero bi-estacional ordenado debiera haber nacimientos desde fines de febrero en adelante (partos de “otoño”). En los sistemas permanentes tienen nacimientos en la medida que concentren la parición de los reemplazos. Los terneros (as) nacidos de hace más de tres meses y ya destetados, debieran seguir con suplementos como concentrado y heno para lograr buenas ganancias de peso vivo (0,600 – 0,700 Kg/día). Si los terneros (as) dejan el sector de praderas exclusivas de terneros(as) pueden distanciar el tratamiento antiparasitario interno a cada 60 días por unas dos veces más hasta el otoño. De lo contrario seguir con un régimen mensual de aplicación. Después de los tres a cuatro meses de edad, aplicar las vacunas contra enfermedades según pauta sanitaria recomendada por un médico veterinario, y las aplicaciones contra mosca de los cuernos según tipo de producto y la temporada. Aquellos terneros(as) nacidos temprano en la temporada (julio - agosto), se encuentran con alrededor de 7-9 meses de edad. Según su desarrollo y crecimiento y dependiendo de la disponibilidad y calidad de pradera, pueden eventualmente seguir con una suplementación menor de concentrado (1 a 2 Kg) y eventualmente heno.
Secano Interior > Praderas
Se ha registrado una mayor pluviometría desde fines de febrero a la fecha, a pesar de ello se pueden presentan localidades y/o sectores con praderas en mala condición, principalmente aquellas degradadas, o que no presentan un manejo adecuado. Sigue siendo necesario el uso de forrajes conservados y/o cultivos suplementarios. En praderas permanentes el último pastoreo de verano debe presentar residuos menores (4 cm) para mejorar el macollamiento de las gramíneas en el otoño, debiendo ser pastoreadas entre 35 a 45 días dependiendo de las condiciones particulares de cada productor. Dada la mayor pluviometría, es esperable un incremento en la tasa de crecimiento de la pradera. Tanto las ballicas anuales y/o avenas para pastoreo invernal así como también las bi-anuales, podrían ser pastoreadas a los 50 a 60 días del establecimiento, siempre que el clima lo permita y hayan sido establecidas en suelos con buena fertilidad y con una fertilización apropiada. Al no presentarse precipitaciones importantes los residuos post-pastoreo pueden ser de 7 a 8 cm. La decisión de regeneración de praderas basarla en potreros que presenten una menor productividad pero, en lo posible, con buenos niveles de fertilidad (> 20 ppm de fósforo Olsen, 10 cm profundidad). Verificar ataque de babosas y aplicar producto en caso de ser necesario. Preocuparse de haber corregido la saturación de Aluminio (%) del suelo, ello permitirá aumentar la densidad de plantas con mayor valor nutricional, mejorando la oferta de forraje para las vacas lecheras. También, el suelo utilizado con los cultivos forrajeros de verano es un buen sustrato para establecer praderas en esta época. Aquellos establecidos para el otoño e invierno (rutabaga, coles) serían utilizados en la medida que falte pradera ya que pueden seguir acumulando MS y nutrientes para los próximos meses. Siempre los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas, esto les permite abaratar los costos y ofrecer alimentos de buena calidad. En el caso de cultivos como la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario; si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permirtan. También, el cultivo de maíz para ensilaje es un buen complemento de raciones alimenticias de invierno y en la primavera temprana. Cosechado en forma adecuada puede ser un buen aporte con alta materia seca y energía, además de su elevado rendimiento en corto tiempo permite sostener mayores cargas animales en el sistema.
La situación climática y el estado actual de las praderas, indíca que se podría esperar una buena recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de marzo en adelante.
Secano Interior > Cultivos > Papas
En la Región de Los Ríos durante el mes de febrero se presentaron condiciones de precipitaciones y temperaturas normales para la zona, con algunas precipitaciones intensas tipo chubascos y descenso de las temperaturas, especialmente las mínimas, lo cual se incrementó a principios de marzo. Las condiciones de precipitaciones y baja temperaturas favorece el llenado de tubérculos y aumento de los rendimientos y permite una buena suberización de la piel y disminución de la susceptibilidad a golpes debido a la temperatura del tubérculo. Sin embargo, después de un período de estrés hídrico y altas temperaturas como las que se presentaron en enero y febrero, podría producir partidura de tubérculos y deformaciones, especialmente en cultivos que no tuvieron con riego.
Se debe destacar que la temporada 2025-26 presentó condiciones muy favorables para la presencia de Tizón tardío causado por Phytophthora infestans, por lo que las condiciones del otoño podrían incrementar el problema y producir infección de tubérculos. Adicionalmente, las condiciones de exceso de humedad de suelo podrían favorecer la infección de patógenos bacterianos en tubérculos. Igualmente, las cosechas con temperaturas muy bajas podrían favorecer la susceptibilidad a golpes de los tubérculos y heridas, los que son puntos de infección de hongos y bacterias, como Fusarium, Cylindrocarpon, Pectobacterium y Dickeya, entre otros
Dado lo anterior, se recomienda tomar precauciones para evitar problemas que deriven en pérdidas durante el almacenamiento de los tubérculos. Si hay problemas en el follaje se sugiere la eliminación de éste lo antes posible, si los tubérculos ya están con un desarrollo adecuado. Además, se debe tomar precauciones para evitar el ataque de enfermedades en los tubérculos de otros problemas sanitarios, tales como pudriciones bacterianas, pudriciones secas, costra negra, sarna polvorienta, entre otras. Estos problemas afectan la calidad del tubérculo y pueden producir pudriciones en almacenamiento. Para esto hay que cosechar con suelo seco, calibrar maquinarias para evitar golpes y heridas en los tubérculos, realizar una buena ventilación en bodega para un rápido sellado de heridas y acondicionamiento de los tubérculos, que evite condensación de agua sobre ellos. Hay que evitar dejar los tubérculos por mucho tiempo en el suelo, ya que esto favorece la presencia de sarna plateada, costra negra y sarna polvorienta sobre ellos, afectando su calidad.
El almacenamiento se debe realizar en bodegas limpias, desinfectadas y sin problemas de goteras ni ventilación. La bodega debe limpiarse profundamente, hay que sacar todos los restos de tierra y vegetales, lavarse con detergente, aplicar amonio cuaternario y dejar ventilar por al menos un par de semanas previo al ingreso del material. Se debe reparar techos, paredes y pisos para evitar filtraciones, goteras y puntos que pueden dañar los tubérculos. Igualmente, se debe limpiar, lavar, desinfectar y calibrar equipos y maquinarias relacionados con la cosecha, selección y almacenamiento de los tubérculos.
Hay que tener en consideración que el buen manejo del cultivo en el campo y el manejo de la cosecha aseguran un buen almacenamiento de los tubérculos, por lo que se deben tomar todas las precauciones para evitar problemas.
Problemas de almacenamiento de papas
Valle Secano > Hortalizas
En febrero, en la Región de Los Ríos, se registraron temperaturas medias bajo lo normal, con mínimas inferiores a las habituales para la época. A ello se sumaron precipitaciones por sobre lo normal para el mes, con eventos de lluvia de mayor intensidad en algunos sectores de la región. Estas condiciones favorecieron una buena disponibilidad de agua en el suelo, pero también generaron una alta humedad ambiental, aumentando el riesgo de enfermedades, la proliferación de malezas y otros problemas asociados al exceso de humedad. En este contexto, y considerando que la temporada estival se encuentra en su etapa final, resulta fundamental priorizar el monitoreo sanitario de los cultivos, mantener los drenajes operativos, manejar oportunamente las malezas y planificar adecuadamente las labores agronómicas de cara a la temporada otoño-invierno. Si bien la disponibilidad de agua puede favorecer el crecimiento de hortalizas y otros cultivos de temporada, también obliga a tomar resguardos en labores como la fertilización, especialmente en aplicaciones foliares, y en el tránsito de maquinaria, para evitar la compactación del suelo. Por ello, se recomienda aprovechar las ventanas de menor humedad o ausencia de precipitaciones para realizar estas labores de manera oportuna y reducir pérdidas en la calidad de los productos cosechados.
En condiciones al aire libre, durante febrero y comienzos de marzo, finaliza la cosecha de diversos cultivos, principalmente aquellos destinados a guarda como cebolla, poroto y zapallo de guarda (camote), entre otros. Paralelamente, continúa la cosecha de betarraga, lechuga, acelga, cilantro, repollo, coliflor, espinaca y zapallo italiano. Sin embargo, las lluvias ocurridas en este período pueden afectar negativamente los procesos de maduración, trilla y posterior almacenamiento de los productos, por lo que es fundamental evitar que los cultivos ya cosechados se humedezcan, resguardándolos adecuadamente y asegurando una buena circulación de aire para prevenir enfermedades de postcosecha. Esta misma precaución debe considerarse en la cosecha y almacenamiento de semillas de hortalizas, ya que el exceso de humedad puede comprometer su calidad y conservación.
En la producción bajo invernadero, cultivos de fruto como tomate, pepino, pimentón y ajíes se encuentran en su etapa final, por lo que se recomienda monitorear permanentemente las condiciones internas del invernadero, especialmente temperatura y humedad ambiental, y realizar una ventilación diaria que permita evitar excesos de humedad y mantener condiciones de temperaturas adecuadas.
Una vez finalizada la cosecha, se recomienda arrancar los cultivos y destinarlos al proceso de compostaje, con el fin de obtener un insumo de buena calidad para su posterior incorporación al suelo. Asimismo, este período es propicio para iniciar diversas labores de preparación para la temporada otoño-invierno, tales como reparación de la estructura del invernadero (recambio de plásticos), elaboración de camas de plantación, mantención de los sistemas de riego, etc. Del mismo modo, es importante considerar la planificación de los cultivos hortícolas tanto dentro del invernadero como al aire libre.
Valle Secano > Ganadería
Vacas lactantes
En la medida que fuere necesario, recurrir a forrajes conservados de preferencia ensilajes de buena calidad, para las vacas en su primer tercio de la lactancia (inicio temporada de partos de otoño). En relación a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, seguir con concentrados ricos en proteína y energía (20 – 22% PC; 3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Una vez que se observe el rebrote de otoño, los suplementos concentrados a ofrecer deben contener un nivel de proteína medio (14 – 16% PC), y altos niveles de energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS) debido a que la pradera en otoño es baja en MS, fibra, y presenta altos niveles de proteína. Las vacas de primavera aún pueden tener buenas producciones de leche (15 y 20 L/día) con buena condición corporal 3,2 (escala 1 a 5), y deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción; sí, debieran contar con ofertas de pradera + cultivo forrajero de entre 20 a 25 Kg MS/vaca/día, y praderas con adecuada disponibilidad en pastoreo (2.200 - 2.600 Kg MS/ha). Si no se cuenta con este escenario, ajustar la ración alimenticia con otros alimentos y recurrir al secado temprano de vacas sólo en casos extremos. En los rebaños con parto bi-estacional se inician los partos de fines de verano y otoño; estar atento al manejo alimenticio de transición para disminuir los riesgos de enfermedades metabólicas (condición corporal 3,5) y ofrecer los mejores forrajes frescos y conservados a esas vacas, suplementando con concentrados según necesidad de balance de la ración y nivel productivo. El manejo reproductivo de las vacas de primavera ya cubiertas, aconseja hacer el diagnóstico de gestación para ver si permanecen en el rebaño o cambian de estación de parto, haciendo ineficiente el proceso productivo al alargar las lactancias.
Vacas no lactantes (secas)
El período seco (descanso galactógeno) es de vital importancia como período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca para la siguiente lactancia. En los sistemas con partos en dos épocas (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de ésta categoría. Si las vacas tienen una buena condición corporal desde el secado (3,5), pueden utilizar los residuos de las praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno/paja) a voluntad; no se aconseja suministrar heno de leguminosas como de alfalfa o de trébol (excesos de calcio). Alrededor de 21 días antes del probable parto (comienzo del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación llega a término, la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg/v/d) y las sales minerales pre-parto (0,200 a 0,250 Kg/v/d) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Ocurrida la parición, ajustar la ración progresivamente a la que reciben las vacas lecheras.
Vaquillas de reemplazo
Según la época de nacimientos, los animales de reemplazo debieran tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según la genética (tipo animal). Las vaquillas cubiertas en la temporada (entre 15 y 18 meses de edad) debieran haber alcanzado un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 550 Kg: alrededor de 357 Kg) y una condición corporal de 3,5. Deben pasar al exámen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza a final de la temporada (enero), conviene que el peso vivo sea un 5% mayor (375 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser conveniente suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y de las tasas de ganancia de peso vivo según edad y gestación. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas lecheras, o ensilaje/heno. Las vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (> a 8 meses degestación), o ya recién paridas; si tienen una buena condición corporal (3,5), en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear praderas hasta su octavo mes y luego, juntarse con las vacas secas. Esto permite una integración “social” al rebaño, y en especial también, se ajustan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Tener cuidado de realizar este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, en especial cuando hay muchas vacas. Hacia el final, es posible que en conjunto, se les haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar mejor la ingesta del concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2 - 3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.
Terneros(as)
En un sistema lechero bi-estacional ordenado debiera haber nacimientos desde fines de febrero en adelante (partos de “otoño”). En los sistemas permanentes tienen nacimientos en la medida que concentren la parición de los reemplazos. Los terneros (as) nacidos de hace más de tres meses y ya destetados, debieran seguir con suplementos como concentrado y heno para lograr buenas ganancias de peso vivo (0,600 – 0,700 Kg/día). Si los terneros (as) dejan el sector de praderas exclusivas de terneros(as) pueden distanciar el tratamiento antiparasitario interno a cada 60 días por unas dos veces más hasta el otoño. De lo contrario seguir con un régimen mensual de aplicación. Después de los tres a cuatro meses de edad, aplicar las vacunas contra enfermedades según pauta sanitaria recomendada por un médico veterinario, y las aplicaciones contra mosca de los cuernos según tipo de producto y la temporada. Aquellos terneros(as) nacidos temprano en la temporada (julio - agosto), se encuentran con alrededor de 7-9 meses de edad. Según su desarrollo y crecimiento y dependiendo de la disponibilidad y calidad de pradera, pueden eventualmente seguir con una suplementación menor de concentrado (1 a 2 Kg) y eventualmente heno.
Valle Secano > Praderas
Se ha registrado una mayor pluviometría desde fines de febrero a la fecha, a pesar de ello se pueden presentan localidades y/o sectores con praderas en mala condición, principalmente aquellas degradadas, o que no presentan un manejo adecuado. Sigue siendo necesario el uso de forrajes conservados y/o cultivos suplementarios. En praderas permanentes el último pastoreo de verano debe presentar residuos menores (4 cm) para mejorar el macollamiento de las gramíneas en el otoño, debiendo ser pastoreadas entre 35 a 45 días dependiendo de las condiciones particulares de cada productor. Dada la mayor pluviometría, es esperable un incremento en la tasa de crecimiento de la pradera. Tanto las ballicas anuales y/o avenas para pastoreo invernal así como también las bi-anuales, podrían ser pastoreadas a los 50 a 60 días del establecimiento, siempre que el clima lo permita y hayan sido establecidas en suelos con buena fertilidad y con una fertilización apropiada. Al no presentarse precipitaciones importantes los residuos post-pastoreo pueden ser de 7 a 8 cm. La decisión de regeneración de praderas basarla en potreros que presenten una menor productividad pero, en lo posible, con buenos niveles de fertilidad (> 20 ppm de fósforo Olsen, 10 cm profundidad). Verificar ataque de babosas y aplicar producto en caso de ser necesario. Preocuparse de haber corregido la saturación de Aluminio (%) del suelo, ello permitirá aumentar la densidad de plantas con mayor valor nutricional, mejorando la oferta de forraje para las vacas lecheras. También, el suelo utilizado con los cultivos forrajeros de verano es un buen sustrato para establecer praderas en esta época. Aquellos establecidos para el otoño e invierno (rutabaga, coles) serían utilizados en la medida que falte pradera ya que pueden seguir acumulando MS y nutrientes para los próximos meses. Siempre los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas, esto les permite abaratar los costos y ofrecer alimentos de buena calidad. En el caso de cultivos como la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario; si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada, siempre y cuando las condiciones climáticas lo permirtan. También, el cultivo de maíz para ensilaje es un buen complemento de raciones alimenticias de invierno y en la primavera temprana. Cosechado en forma adecuada puede ser un buen aporte con alta materia seca y energía, además de su elevado rendimiento en corto tiempo permite sostener mayores cargas animales en el sistema.
La situación climática y el estado actual de las praderas, indíca que se podría esperar una buena recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de marzo en adelante.
Valle Secano > Cultivos > Papas
En la Región de Los Ríos durante el mes de febrero se presentaron condiciones de precipitaciones y temperaturas normales para la zona, con algunas precipitaciones intensas tipo chubascos y descenso de las temperaturas, especialmente las mínimas, lo cual se incrementó a principios de marzo. Las condiciones de precipitaciones y baja temperaturas favorece el llenado de tubérculos y aumento de los rendimientos y permite una buena suberización de la piel y disminución de la susceptibilidad a golpes debido a la temperatura del tubérculo. Sin embargo, después de un período de estrés hídrico y altas temperaturas como las que se presentaron en enero y febrero, podría producir partidura de tubérculos y deformaciones, especialmente en cultivos que no tuvieron con riego.
Se debe destacar que la temporada 2025-26 presentó condiciones muy favorables para la presencia de Tizón tardío causado por Phytophthora infestans, por lo que las condiciones del otoño podrían incrementar el problema y producir infección de tubérculos. Adicionalmente, las condiciones de exceso de humedad de suelo podrían favorecer la infección de patógenos bacterianos en tubérculos. Igualmente, las cosechas con temperaturas muy bajas podrían favorecer la susceptibilidad a golpes de los tubérculos y heridas, los que son puntos de infección de hongos y bacterias, como Fusarium, Cylindrocarpon, Pectobacterium y Dickeya, entre otros
Dado lo anterior, se recomienda tomar precauciones para evitar problemas que deriven en pérdidas durante el almacenamiento de los tubérculos. Si hay problemas en el follaje se sugiere la eliminación de éste lo antes posible, si los tubérculos ya están con un desarrollo adecuado. Además, se debe tomar precauciones para evitar el ataque de enfermedades en los tubérculos de otros problemas sanitarios, tales como pudriciones bacterianas, pudriciones secas, costra negra, sarna polvorienta, entre otras. Estos problemas afectan la calidad del tubérculo y pueden producir pudriciones en almacenamiento. Para esto hay que cosechar con suelo seco, calibrar maquinarias para evitar golpes y heridas en los tubérculos, realizar una buena ventilación en bodega para un rápido sellado de heridas y acondicionamiento de los tubérculos, que evite condensación de agua sobre ellos. Hay que evitar dejar los tubérculos por mucho tiempo en el suelo, ya que esto favorece la presencia de sarna plateada, costra negra y sarna polvorienta sobre ellos, afectando su calidad.
El almacenamiento se debe realizar en bodegas limpias, desinfectadas y sin problemas de goteras ni ventilación. La bodega debe limpiarse profundamente, hay que sacar todos los restos de tierra y vegetales, lavarse con detergente, aplicar amonio cuaternario y dejar ventilar por al menos un par de semanas previo al ingreso del material. Se debe reparar techos, paredes y pisos para evitar filtraciones, goteras y puntos que pueden dañar los tubérculos. Igualmente, se debe limpiar, lavar, desinfectar y calibrar equipos y maquinarias relacionados con la cosecha, selección y almacenamiento de los tubérculos.
Hay que tener en consideración que el buen manejo del cultivo en el campo y el manejo de la cosecha aseguran un buen almacenamiento de los tubérculos, por lo que se deben tomar todas las precauciones para evitar problemas.
Síntomas de Tizón tardío en follaje
Respecto de la respuesta fisiológica de las plantas al efecto del clima, las imágenes satelitales reflejan la magnitud del crecimiento o disminución de la cobertura vegetal en esta época del año mediante el índice de vegetación NDVI (Desviación Normalizada del Índice de Vegetación).
Para esta quincena se observa un NDVI promedio regional de 0.78 mientras el año pasado había sido de 0.75. El valor promedio histórico para esta región, en este período del año es de 0.76.
El resumen regional en el contexto temporal se puede observar en el siguiente gráfico.
/R14_NDVI_barras_regional.png)
La situación por comunas se presenta en el siguiente gráfico, donde se presentan las comunas con índices más bajos.
/R14_NDVI_barras_comunas.png)
/R14_NDVI.png)
/R14_ANOMALIA_NDVI.png)
/R14_DIFERENCIA_NDVI.png)
Para el monitoreo del estado de la vegetación en la Región se utilizó el índice de condición de la vegetación, VCI (Kogan, 1990, 1995). Este índice se encuentra entre valores de 0% a 100%. Valores bajo 40% se asocian a una condición desfavorable en la vegetación, siendo 0% la peor condición histórica y 100% la mejor (tabla 1).
En términos globales la Región presentó un valor mediano de VCI de 72% para el período comprendido desde el 2 de febrero al 17 de febrero. A igual período del año pasado presentaba un VCI de 57% (Fig. 1). De acuerdo a la Tabla 1 la Región de Los Rios, en términos globales presenta una condición Favorable.
Tabla 1. Clasificación de la condición de la vegetación de acuerdo a los valores del índice VCI.

Tabla 2. Resumen de la condición de la vegetación comunal en la Región de acuerdo al análisis del índice VCI.
 (En Evaluación)/R14_RESUMEN_VCI.png)
 (En Evaluación)/R14_VCI_barras_regional.png)
Figura 1. Valores del índice VCI para el mismo período entre los años 2000 al 2022 para la Región de Los Rios
 (En Evaluación)/R14_VCI_barras_regional_Matorrales.png)
Figura 2. Valores promedio de VCI en Matorrales en la Región de Los Rios
 (En Evaluación)/R14_VCI_barras_regional_Praderas.png)
Figura 3. Valores promedio de VCI en praderas en la Región de Los Rios
 (En Evaluación)/R14_VCI_barras_regional_Agrícolas.png)
Figura 4. Valores promedio de VCI en terrenos de uso agrícola en la Región de Los Rios
 (En Evaluación)/R14_VCI.png)
Figura 5. Valores comunales promedio de VCI en la Región de Los Rios de acuerdo a la clasificación de la Tabla 1.
Las comunas que presentan los valores más bajos del índice VCI en la Región corresponden a c("Paillaco", "Máfil", "Mariquina", "Lanco", "Los Lagos") con c(61, 63, 68, 69, 70)% de VCI respectivamente.
 (En Evaluación)/R14_VCI_barras_comunas.png)
Figura 6. Valores del índice VCI para las 5 comunas con valores más bajos del índice del 2 de febrero al 17 de febrero.