Boletín Agrometeorológico - Vista previa - Los Lagos - Publicación de Enero 2026
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Boletín Nacional de Análisis de Riesgos Agroclimáticos para las Principales Especies Frutales y Cultivos y la Ganadería

ENERO 2026 — REGIÓN LOS LAGOS

 

Autores INIA

Rodrigo Bravo Herrera, Dr. en Ciencias Agrarias, Remehue
Claudio Salas Figueroa, Ing. Agrónomo, Dr., Intihuasi
Vianka Rojas Hinojosa, Téc. Electrónico, Intihuasi
Cristian Moscoso Jara, Ingeniero Agrónomo, Ms. Sc., Remehue
Sigrid Vargas Schuldes, Ingeniera Agrónomo, Quilamapu
Ivette Acuña Bravo, Ingeniera Agrónomo, Ph.D. Remehue, Investigadora, Remehue
Mariela Casas Villagra, Ing. Agrónomo. Remehue, Investigador, Remehue

Marcel Fuentes Bustamante, Ingeniero Civil Agrícola MSc., Quilamapu
Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz
Raúl Orrego, Ingeniero en Recursos Naturales, Dr, Quilamapu
René Sepúlveda, Ingeniero Civil Agrícola (C), Quilamapu

Coordinador INIA: Jaime Salvo Del Pedregal, Ing. Agrónomo Ph.D, La Cruz

Introducción

La X Región de Los Lagos presenta  varios climas diferentes: 1 Clima subártico (Dfc) en Santa Rosa, 2 clima de la tundra (Et) en El Azul y Las Maravillas; 3 Clima subpolar oceánico (Cfc) en El Aceite, Puerto Casanova, Antillanca, El Porfiado y La Esperanza; y el que predomina es 4 clima oceánico (Cfb) en Castro, Futaleufú, Valle California, Alto Palena y Cerros Las Juntas

Este boletín agroclimático regional, basado en la información aportada por www.agromet.cl y https://agrometeorologia.cl/ , así como información auxiliar de diversas fuentes, entrega un análisis del comportamiento de las principales variables climáticas que inciden en la producción agropecuaria y efectúa un diagnóstico sobre sus efectos, particularmente cuando estos parámetros exhiban comportamientos anómalos que pueden afectar la cantidad o la calidad de la producción.

Datos de precipitaciones y temperatura en Huacamapu San Juan de la costa

Resumen Ejecutivo

Cerrando el año 2025, las precipitaciones en la Región de Los Lagos fueron  deficitarias en casi todas las estaciones meteorológicas con la excepción de Los Canelos en Los Muermos y Huacamapu en San Juan de la Costa cuyo déficit fue muy leve. Los déficits mayores en la precipitación anual se dieron San Pablo y Puyehue con valores mayores a 30 %, seguidos de Purranque, Fresia, Colegual y Osorno. Las estaciones meteorológicas en Chiloé tuvieron déficits entre 15 al 20 %.

Durante diciembre el agua caída fue de -33 % en la Provincia de Osorno, -20 % aproximadamente en la Provincia de Llanquihue, y en torno a – 50 % en la Provincia de Chiloé. Esto contrasta con la lluvia de noviembre que permitió tener una primavera favorable para la cubierta vegetal.

Respecto al análisis de la cubierta vegetal de la región a través de imágenes satelitales, se puede ver que  el NDVI promedio de la región en la primera quincena de diciembre muestra una condición positiva con un valor de 0.82 en la región, siendo Calbuco la que presenta el valor menor (0.79) pero positivo respecto al histórico.

Componente Meteorológico

Estación Carelmapu

La estación Carelmapu corresponde al distrito agroclimático 14-10-3. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.1°C, 13.5°C y 17.8°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10.7°C (1.6°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.9°C (0.4°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 17.4°C (-0.4°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 61.5 mm, lo cual representa un 75.9% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1724.7 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1716 mm, lo que representa un superávit de 0.5%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 29.5 mm.

 

 

 

 

Estación Colegual

La estación Colegual corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.7°C, 13.7°C y 19.7°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.3°C (0.6°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.9°C (0.2°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 19.5°C (-0.2°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 67.6 mm, lo cual representa un 90.1% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1236 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1570 mm, lo que representa un déficit de 21.3%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 28.4 mm.

 

 

 

 

Estación Desagüe Rupanco

La estación Desagüe Rupanco corresponde al distrito agroclimático 14-10-3. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8.8°C, 14.1°C y 19.4°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.6°C (0.8°C sobre la climatológica), la temperatura media 14°C (-0.1°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 18.7°C (-0.7°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 87 mm, lo cual representa un 82.1% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1317.2 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1939 mm, lo que representa un déficit de 32.1%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 37.8 mm.

 

 

 

 

Estación Ensenada

La estación Ensenada corresponde al distrito agroclimático 14-10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9°C, 13.9°C y 18.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.9°C (-0.1°C bajo la climatológica), la temperatura media 14.5°C (0.6°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.1°C (1.2°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 155.3 mm, lo cual representa un 87.7% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 2270.8 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 2708 mm, lo que representa un déficit de 16.1%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 98.4 mm.

 

 

 

 

Estación Huacamapu

La estación Huacamapu corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.7°C, 13.6°C y 19.4°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.5°C (1.8°C sobre la climatológica), la temperatura media 15.1°C (1.5°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.9°C (1.5°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 40 mm, lo cual representa un 50% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1758.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1913 mm, lo que representa un déficit de 8.1%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 21.2 mm.

 

 

 

 

Estación Huyar Alto

La estación Huyar Alto corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8.7°C, 13.2°C y 17.6°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.1°C (0.4°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.1°C (-0.1°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 17.3°C (-0.3°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 34.8 mm, lo cual representa un 41.9% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1399 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1711 mm, lo que representa un déficit de 18.2%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 29.7 mm.

 

 

 

 

Estación Isla Chelin

La estación Isla Chelin corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.2°C, 13.2°C y 17.2°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10.3°C (1.1°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.7°C (0.5°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 17.4°C (0.2°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 50.1 mm, lo cual representa un 61.9% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1082.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1590 mm, lo que representa un déficit de 31.9%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 46.1 mm.

 

 

 

 

Estación La Pampa

La estación La Pampa corresponde al distrito agroclimático 14-10-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.9°C, 14.2°C y 20.5°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9°C (1.1°C sobre la climatológica), la temperatura media 14.5°C (0.3°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 20.2°C (-0.3°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 39.6 mm, lo cual representa un 58.2% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1103.3 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1549 mm, lo que representa un déficit de 28.8%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 19.3 mm.

 

 

 

 

Estación Los Canelos

La estación Los Canelos corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8°C, 13.8°C y 19.7°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10°C (2°C sobre la climatológica), la temperatura media 14°C (0.2°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 18.3°C (-1.4°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 72.9 mm, lo cual representa un 92.3% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1483.9 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1512 mm, lo que representa un déficit de 1.9%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 26.3 mm.

 

 

 

 

Estación Pid-Pid

La estación Pid-Pid corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.3°C, 13.1°C y 18.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.8°C (1.5°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.5°C (0.4°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 18.4°C (-0.5°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 30.5 mm, lo cual representa un 31.8% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1614.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1994 mm, lo que representa un déficit de 19.1%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 23.6 mm.

 

 

 

 

Estación Polizones

La estación Polizones corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.5°C, 13.7°C y 19.8°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.8°C (1.3°C sobre la climatológica), la temperatura media 14.3°C (0.6°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 19.9°C (0.1°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 37.2 mm, lo cual representa un 50.3% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1141.4 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1589 mm, lo que representa un déficit de 28.2%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 19.4 mm.

 

 

 

 

Estación Quilacahuin

La estación Quilacahuin corresponde al distrito agroclimático 14-10-1. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8.1°C, 14.5°C y 20.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 10.4°C (2.3°C sobre la climatológica), la temperatura media 16.8°C (2.3°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 23.6°C (2.7°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 36.8 mm, lo cual representa un 54.1% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 923.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1659 mm, lo que representa un déficit de 44.4%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 9.8 mm.

 

 

 

 

Estación Quilquico

La estación Quilquico corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.8°C, 13.3°C y 18.9°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 8.3°C (0.5°C sobre la climatológica), la temperatura media 13°C (-0.3°C bajo la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 17.8°C (-1.1°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 38.4 mm, lo cual representa un 46.3% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1386.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1708 mm, lo que representa un déficit de 18.8%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 34.7 mm.

 

 

 

 

Estación Remehue

La estación Remehue corresponde al distrito agroclimático 14-10-2. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 8.1°C, 14.9°C y 21.7°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.5°C (1.4°C sobre la climatológica), la temperatura media 15.4°C (0.5°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 21.5°C (-0.2°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 50.8 mm, lo cual representa un 90.7% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1019.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1280 mm, lo que representa un déficit de 20.4%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 13.4 mm.

 

 

 

 

Estación Tara

La estación Tara corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 7.8°C, 12.8°C y 17.8°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.4°C (1.6°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.2°C (0.4°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 17.4°C (-0.4°C bajo la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 63.6 mm, lo cual representa un 72.3% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1391.6 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1654 mm, lo que representa un déficit de 15.9%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 42.4 mm.

 

 

 

 

Estación Tenaún

La estación Tenaún corresponde al distrito agroclimático 10-4. Para este distrito climático la temperatura mínima, media y máxima climatológicas alcanzan los 9.5°C, 13°C y 16.5°C respectivamente. Por su parte, respecto a las temperaturas medidas durante el mes de diciembre en la estación: la temperatura mínima alcanzo los 9.8°C (0.3°C sobre la climatológica), la temperatura media 13.8°C (0.8°C sobre la climatológica) y la temperatura máxima llegó a los 18.1°C (1.6°C sobre la climatológica). En el mes de diciembre se registró una pluviometría de 55.2 mm, lo cual representa un 58.7% con respecto al mismo mes de un año normal. De enero a diciembre se ha registrado un total acumulado de 1759.1 mm, en circunstancias que un año normal registraría a la fecha 1884 mm, lo que representa un déficit de 6.6%. A la misma fecha, durante el año 2024 la precipitación alcanzaba los 31.2 mm.

 

 

 

 

Componente Hidrológico
Análisis de Posibles Riesgos Agroclimáticos en los Principales Rubros Agrícolas

Isla de Chiloé > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Isla de Chiloé > Hortalizas

Durante diciembre, en la Región de Los Lagos se observó un déficit de precipitaciones en gran parte del territorio y temperaturas promedio superiores a las climatológicas. Este escenario, sumado a lluvias eventuales y días de alta radiación y temperaturas, incrementa el riesgo de estrés hídrico, además de la presencia de plagas y enfermedades.

En estas condiciones, uno de los principales focos de manejo es la sanidad del cultivo: se recomienda monitoreo frecuente para detectar oportunamente síntomas o presencia de enfermedades, y aplicar medidas de control cuando corresponda. Junto con ello, es clave mantener buena ventilación y aireación entre hileras y plantas, reduciendo periodos de humedad sobre el follaje y mejorando el microclima del cultivo.

En enero, la producción hortícola al aire libre se caracteriza por una intensa actividad de cosecha y, al mismo tiempo, por el establecimiento de cultivos que permitirán extender la oferta hacia otoño e invierno. En este mes se están cosechando habas y la mayoría de las especies de primavera–verano, tales como acelga, zanahorias, arvejas, betarragas, lechugas, cilantro, perejil y otras hortalizas, por lo que la organización de cosechas escalonadas es importante para resguardar calidad, calibre y uniformidad del producto. A la vez, enero es un periodo clave para la plantación de brásicas como repollos, coliflores, brócolis y kale, que se cosechan durante la temporada otoño–invierno y contribuyen a disminuir la estacionalidad productiva, asegurando continuidad de abastecimiento en meses de menor disponibilidad. En el caso de las aliáceas, la cebolla se encuentra generalmente en etapas avanzadas de llenado de los órganos de reserva, mientras que, en ajo, en la mayoría de las situaciones, aún no se inicia la cosecha, por lo que se recomienda seguir evaluando el estado del cultivo para definir el momento óptimo. Para mantener la calidad comercial de las hortalizas cosechadas, se sugiere realizar la cosecha posterior a un riego, de modo que el producto se encuentre bien hidratado, y priorizar horarios de baja temperatura, idealmente temprano en la mañana, lo que permite reducir la deshidratación, preservar turgencia y mejorar la postcosecha.

En condiciones protegidas, enero concentra tanto cosechas permanentes de hortalizas de hoja y de raíz como un periodo de alta demanda de manejo en cultivos de fruto. En invernadero se continúa cosechando diversas especies establecidas, mientras que tomate, ají y pimiento suelen encontrarse en pleno crecimiento vegetativo, floración y cuajado de frutos, etapas en las que una conducción y poda adecuadas son fundamentales para sostener rendimientos y obtener calibres comerciales. Mantener una buena ventilación entre plantas permite disminuir humedad relativa excesiva, mejorar la entrada de luz y reducir el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda una supervisión permanente del ambiente del invernadero y, en lo posible, el apoyo de tecnologías de registro que faciliten decisiones oportunas de ventilación y riego. Dadas las temperaturas presentes en este mes, es necesario ventilar diariamente para evitar acumulación de calor, procurando no superar los 28 °C en las horas de mayor radiación, lo que contribuye a proteger el cuajado, la floración, reducir estrés y mejorar la condición general del cultivo.

Paralelamente a la cosecha, enero es un mes estratégico para la planificación de siembras, trasplantes, rotaciones y sucesiones, con el fin de evitar periodos de suelo desnudo, optimizar el uso del espacio y disminuir presiones sanitarias asociadas a monocultivo. Desde un enfoque agroecológico, se sugiere que después de cada cosecha se incorpore materia orgánica estabilizada al suelo, como compost, vermicompost o bokashi, ya que constituye una alternativa eficiente para aportar nutrientes de manera gradual, mejorar la estructura del suelo y aumentar la retención de humedad, aspectos particularmente relevantes bajo condiciones más cálidas y con precipitaciones irregulares. Como referencia de manejo, se recomienda una dosis de compost de 2 kg/m² y de bokashi de 1 kg/m², distribuidas de manera uniforme e incorporadas superficialmente según el sistema de laboreo. Asimismo, es importante organizar la distribución de plantas para favorecer el aprovechamiento de la luz y la ventilación, y diversificar especies y ciclos para reducir la incidencia de plagas y enfermedades.

En términos sanitarios, y como complemento a las medidas de manejo cultural y ambiental, se recomienda considerar aplicaciones preventivas de té de compost, ya sea foliar y/o al suelo, en cultivos establecidos tanto en exterior como en invernadero, ya que puede contribuir a disminuir la proliferación de enfermedades y fortalecer el desempeño fisiológico de las plantas, especialmente cuando se acompaña de monitoreo constante, ventilación adecuada, riegos bien programados y una nutrición equilibrada. De este modo, enero se configura como un mes de alta exigencia operativa, donde la combinación de cosecha oportuna, manejo del microclima, prevención sanitaria y planificación agronómica permite sostener la productividad y la calidad en la producción hortícola regional.


Isla de Chiloé > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Ñadis > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Ñadis > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Precordillera > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Precordillera > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Secano Costero > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Secano Costero > Hortalizas

Durante diciembre, en la Región de Los Lagos se observó un déficit de precipitaciones en gran parte del territorio y temperaturas promedio superiores a las climatológicas. Este escenario, sumado a lluvias eventuales y días de alta radiación y temperaturas, incrementa el riesgo de estrés hídrico, además de la presencia de plagas y enfermedades.

En estas condiciones, uno de los principales focos de manejo es la sanidad del cultivo: se recomienda monitoreo frecuente para detectar oportunamente síntomas o presencia de enfermedades, y aplicar medidas de control cuando corresponda. Junto con ello, es clave mantener buena ventilación y aireación entre hileras y plantas, reduciendo periodos de humedad sobre el follaje y mejorando el microclima del cultivo.

En enero, la producción hortícola al aire libre se caracteriza por una intensa actividad de cosecha y, al mismo tiempo, por el establecimiento de cultivos que permitirán extender la oferta hacia otoño e invierno. En este mes se están cosechando habas y la mayoría de las especies de primavera–verano, tales como acelga, zanahorias, arvejas, betarragas, lechugas, cilantro, perejil y otras hortalizas, por lo que la organización de cosechas escalonadas es importante para resguardar calidad, calibre y uniformidad del producto. A la vez, enero es un periodo clave para la plantación de brásicas como repollos, coliflores, brócolis y kale, que se cosechan durante la temporada otoño–invierno y contribuyen a disminuir la estacionalidad productiva, asegurando continuidad de abastecimiento en meses de menor disponibilidad. En el caso de las aliáceas, la cebolla se encuentra generalmente en etapas avanzadas de llenado de los órganos de reserva, mientras que, en ajo, en la mayoría de las situaciones, aún no se inicia la cosecha, por lo que se recomienda seguir evaluando el estado del cultivo para definir el momento óptimo. Para mantener la calidad comercial de las hortalizas cosechadas, se sugiere realizar la cosecha posterior a un riego, de modo que el producto se encuentre bien hidratado, y priorizar horarios de baja temperatura, idealmente temprano en la mañana, lo que permite reducir la deshidratación, preservar turgencia y mejorar la postcosecha.

En condiciones protegidas, enero concentra tanto cosechas permanentes de hortalizas de hoja y de raíz como un periodo de alta demanda de manejo en cultivos de fruto. En invernadero se continúa cosechando diversas especies establecidas, mientras que tomate, ají y pimiento suelen encontrarse en pleno crecimiento vegetativo, floración y cuajado de frutos, etapas en las que una conducción y poda adecuadas son fundamentales para sostener rendimientos y obtener calibres comerciales. Mantener una buena ventilación entre plantas permite disminuir humedad relativa excesiva, mejorar la entrada de luz y reducir el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda una supervisión permanente del ambiente del invernadero y, en lo posible, el apoyo de tecnologías de registro que faciliten decisiones oportunas de ventilación y riego. Dadas las temperaturas presentes en este mes, es necesario ventilar diariamente para evitar acumulación de calor, procurando no superar los 28 °C en las horas de mayor radiación, lo que contribuye a proteger el cuajado, la floración, reducir estrés y mejorar la condición general del cultivo.

Paralelamente a la cosecha, enero es un mes estratégico para la planificación de siembras, trasplantes, rotaciones y sucesiones, con el fin de evitar periodos de suelo desnudo, optimizar el uso del espacio y disminuir presiones sanitarias asociadas a monocultivo. Desde un enfoque agroecológico, se sugiere que después de cada cosecha se incorpore materia orgánica estabilizada al suelo, como compost, vermicompost o bokashi, ya que constituye una alternativa eficiente para aportar nutrientes de manera gradual, mejorar la estructura del suelo y aumentar la retención de humedad, aspectos particularmente relevantes bajo condiciones más cálidas y con precipitaciones irregulares. Como referencia de manejo, se recomienda una dosis de compost de 2 kg/m² y de bokashi de 1 kg/m², distribuidas de manera uniforme e incorporadas superficialmente según el sistema de laboreo. Asimismo, es importante organizar la distribución de plantas para favorecer el aprovechamiento de la luz y la ventilación, y diversificar especies y ciclos para reducir la incidencia de plagas y enfermedades.

En términos sanitarios, y como complemento a las medidas de manejo cultural y ambiental, se recomienda considerar aplicaciones preventivas de té de compost, ya sea foliar y/o al suelo, en cultivos establecidos tanto en exterior como en invernadero, ya que puede contribuir a disminuir la proliferación de enfermedades y fortalecer el desempeño fisiológico de las plantas, especialmente cuando se acompaña de monitoreo constante, ventilación adecuada, riegos bien programados y una nutrición equilibrada. De este modo, enero se configura como un mes de alta exigencia operativa, donde la combinación de cosecha oportuna, manejo del microclima, prevención sanitaria y planificación agronómica permite sostener la productividad y la calidad en la producción hortícola regional.


Secano Costero > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Secano Interior > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Secano Interior > Hortalizas

Durante diciembre, en la Región de Los Lagos se observó un déficit de precipitaciones en gran parte del territorio y temperaturas promedio superiores a las climatológicas. Este escenario, sumado a lluvias eventuales y días de alta radiación y temperaturas, incrementa el riesgo de estrés hídrico, además de la presencia de plagas y enfermedades.

En estas condiciones, uno de los principales focos de manejo es la sanidad del cultivo: se recomienda monitoreo frecuente para detectar oportunamente síntomas o presencia de enfermedades, y aplicar medidas de control cuando corresponda. Junto con ello, es clave mantener buena ventilación y aireación entre hileras y plantas, reduciendo periodos de humedad sobre el follaje y mejorando el microclima del cultivo.

En enero, la producción hortícola al aire libre se caracteriza por una intensa actividad de cosecha y, al mismo tiempo, por el establecimiento de cultivos que permitirán extender la oferta hacia otoño e invierno. En este mes se están cosechando habas y la mayoría de las especies de primavera–verano, tales como acelga, zanahorias, arvejas, betarragas, lechugas, cilantro, perejil y otras hortalizas, por lo que la organización de cosechas escalonadas es importante para resguardar calidad, calibre y uniformidad del producto. A la vez, enero es un periodo clave para la plantación de brásicas como repollos, coliflores, brócolis y kale, que se cosechan durante la temporada otoño–invierno y contribuyen a disminuir la estacionalidad productiva, asegurando continuidad de abastecimiento en meses de menor disponibilidad. En el caso de las aliáceas, la cebolla se encuentra generalmente en etapas avanzadas de llenado de los órganos de reserva, mientras que, en ajo, en la mayoría de las situaciones, aún no se inicia la cosecha, por lo que se recomienda seguir evaluando el estado del cultivo para definir el momento óptimo. Para mantener la calidad comercial de las hortalizas cosechadas, se sugiere realizar la cosecha posterior a un riego, de modo que el producto se encuentre bien hidratado, y priorizar horarios de baja temperatura, idealmente temprano en la mañana, lo que permite reducir la deshidratación, preservar turgencia y mejorar la postcosecha.

En condiciones protegidas, enero concentra tanto cosechas permanentes de hortalizas de hoja y de raíz como un periodo de alta demanda de manejo en cultivos de fruto. En invernadero se continúa cosechando diversas especies establecidas, mientras que tomate, ají y pimiento suelen encontrarse en pleno crecimiento vegetativo, floración y cuajado de frutos, etapas en las que una conducción y poda adecuadas son fundamentales para sostener rendimientos y obtener calibres comerciales. Mantener una buena ventilación entre plantas permite disminuir humedad relativa excesiva, mejorar la entrada de luz y reducir el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda una supervisión permanente del ambiente del invernadero y, en lo posible, el apoyo de tecnologías de registro que faciliten decisiones oportunas de ventilación y riego. Dadas las temperaturas presentes en este mes, es necesario ventilar diariamente para evitar acumulación de calor, procurando no superar los 28 °C en las horas de mayor radiación, lo que contribuye a proteger el cuajado, la floración, reducir estrés y mejorar la condición general del cultivo.

Paralelamente a la cosecha, enero es un mes estratégico para la planificación de siembras, trasplantes, rotaciones y sucesiones, con el fin de evitar periodos de suelo desnudo, optimizar el uso del espacio y disminuir presiones sanitarias asociadas a monocultivo. Desde un enfoque agroecológico, se sugiere que después de cada cosecha se incorpore materia orgánica estabilizada al suelo, como compost, vermicompost o bokashi, ya que constituye una alternativa eficiente para aportar nutrientes de manera gradual, mejorar la estructura del suelo y aumentar la retención de humedad, aspectos particularmente relevantes bajo condiciones más cálidas y con precipitaciones irregulares. Como referencia de manejo, se recomienda una dosis de compost de 2 kg/m² y de bokashi de 1 kg/m², distribuidas de manera uniforme e incorporadas superficialmente según el sistema de laboreo. Asimismo, es importante organizar la distribución de plantas para favorecer el aprovechamiento de la luz y la ventilación, y diversificar especies y ciclos para reducir la incidencia de plagas y enfermedades.

En términos sanitarios, y como complemento a las medidas de manejo cultural y ambiental, se recomienda considerar aplicaciones preventivas de té de compost, ya sea foliar y/o al suelo, en cultivos establecidos tanto en exterior como en invernadero, ya que puede contribuir a disminuir la proliferación de enfermedades y fortalecer el desempeño fisiológico de las plantas, especialmente cuando se acompaña de monitoreo constante, ventilación adecuada, riegos bien programados y una nutrición equilibrada. De este modo, enero se configura como un mes de alta exigencia operativa, donde la combinación de cosecha oportuna, manejo del microclima, prevención sanitaria y planificación agronómica permite sostener la productividad y la calidad en la producción hortícola regional.


Secano Interior > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Valle Secano > Ganadería

Vacas lactantes

Dado que el estado fenológico de las praderas cambia (se hace más fibrosa, baja su proteína y energía) es necesario recurrir a los cultivos forrajeros sembrados en la primavera como nabo forrajero, raps, u otros como alfalfa y trébol rosado, pudiendo racionar cantidades según la disponibilidad de forraje fresco; lo más común son cantidades de 5 Kg MS/vaca/día. De no tener suficiente forraje fresco, habría que recurrir a forrajes conservados, de preferencia ensilajes de buena calidad en especial para las vacas en su primer tercio de lactancia. En cuanto a la suplementación con concentrados para vacas con mayores producciones de leche, habría que seguir con concentrados energéticos y medios a altos en proteína, según sea la participación porcentual del resto de forrajes y su composición nutricional. En general, el concentrado debiera tener valores medios a altos de proteína (18 - 20 % PC) y altos en energía (3,0 a 3,3 Mcal EM/kg MS). Las vacas con buenas producciones de leche (paridas en primavera) podrían tener niveles de producción por entre 15 y 20 L/día y condición corporal 3,0 – 3,2 (escala 1 a 5), deberían ser suplementadas con 1 Kg por cada 2,5 L de leche por sobre esos niveles de producción, si cuentan eso si, con una oferta de 20 a 25 Kg MS/vaca/día y praderas con buena disponibilidad en pastoreo (2.200-2.600 Kg MS/ha). Al no cumplirse lo anterior, se hace necesario ajustar la ración con los otros alimentos disponibles. La cubierta de las vacas con parto estacional de primavera ya debiera haber concluido. En los rebaños con parto bi-estacional se debiera observar a las vacas con partos de fines de verano y otoño, que están en período seco, o por secarse, para ver su condición corporal y según sea mayor o menor a 3,5, ajustar su manejo alimenticio.

 

Vacas no lactantes (secas)

Este período fisiológico en el ciclo productivo de la vaca es de vital importancia para la siguiente lactancia. En aquellos sistemas con parición bi-estacional (otoño y primavera), hay un número creciente de animales de esta categoría. Si las vacas se encuentran en una adecuada condición corporal desde el secado (3,5), pueden pastorear praderas inmediatamente después de las vacas lecheras, o permanecer en un sector exclusivo para ellas; ofrecer en forma restringida pradera y suplementar con forraje seco (heno /paja) a voluntad; no es recomendable el heno de leguminosas como alfalfa o trébol (altos niveles de calcio y potasio). Cerca de tres semanas antes del probable parto (inicio del período de transición), hacer un cambio gradual de la ración alimenticia hacia una dieta con mayor contenido de materia seca (heno/paja/ensilajes) y sólo algo de pradera y concentrado; en la medida que la gestación avanza la vaca tiene menor capacidad de consumo (limitación física) y la demanda de nutrientes aumenta (crecimiento fetal y anexos embrionarios), de tal forma que el concentrado (2 a 3 Kg) y las sales minerales pre-parto (200 a 250 g/vaca/día) son esenciales de suplementar en esta fase previa al parto. Una vez ocurrido el parto, ajustar la ración progresivamente al que reciben las lecheras.

 

Vaquillas de reemplazo

Dependiendo de la época de nacimientos, la hembra de reemplazo debiera tener un ritmo de crecimiento y desarrollo lo más homogéneo en el tiempo (0,600 a 0,750 Kg/día de ganancia de peso vivo), según tipo animal. Ya en febrero no conviene cubrir a las vaquillas nacidas en la primavera antepasada porque tendrían un parto tarde en la primavera siguiente. Las ya cubiertas entre 15 y 18 meses de edad con un peso vivo cercano al 65% del peso adulto de la vaca (vaca de 500 Kg: alrededor de 325 Kg) y una condición corporal de 3,5, pasan al examen ginecológico para determinar preñez. Cuando la cubierta se realiza en enero, conviene que el peso vivo sea mayor (330-340 Kg) para enfrentar de mejor forma el período invernal. Las hembras nacidas en el otoño y parte del invierno anterior (sistemas de parto bi-estacional), se encuentran en pleno crecimiento, utilizando praderas en franjas con cerco eléctrico pudiendo ser necesario suplementar con algo de concentrado energético, dependiendo de la calidad y cantidad de pradera disponible, y del ritmo de crecimiento que requieren según la edad. Ante un déficit de pradera pueden recibir como suplemento voluminoso algún cultivo forrajero sobrante de las vacas en leche, o ensilaje/heno, si fuere necesario. Aquellas vaquillas cubiertas en el invierno anterior para parto de otoño, se encuentran con preñez avanzada (7- 8 meses de gestación); si su condición corporal es adecuada (3,5), y su ritmo de crecimiento bueno, en los últimos dos meses de gestación pueden pastorear buenas praderas hasta su octavo mes, y luego juntarse con las vacas secas. Esto favorece la integración “social” al rebaño y en especial, se adecúan al régimen alimenticio y de manejo del período de transición. Es conveniente eso si, hacer este manejo cuando haya un grupo de vaquillas con similar condición fisiológica; no se debe integrar nunca uno o dos animales al grupo de vacas, ya que pueden ser segregadas y sufrir traumatismos, sobre todo cuando el grupo de vacas es numeroso. Para mejorar el manejo animal de las vaquillas, ha dado buenos resultados integrarlas al resto de las vacas en el pre-parto, para que en conjunto, se las haga pasar por la sala de ordeña, y así, se acostumbren al ambiente en el que serán ordeñadas después del parto. Así, es posible asegurar la ingesta de concentrado, que en estos animales puede ser aumentada en 1 Kg respecto de lo que consumen las vacas (2-3 Kg), según sea la calidad del resto de los alimentos de la ración.


Valle Secano > Hortalizas

Durante diciembre, en la Región de Los Lagos se observó un déficit de precipitaciones en gran parte del territorio y temperaturas promedio superiores a las climatológicas. Este escenario, sumado a lluvias eventuales y días de alta radiación y temperaturas, incrementa el riesgo de estrés hídrico, además de la presencia de plagas y enfermedades.

En estas condiciones, uno de los principales focos de manejo es la sanidad del cultivo: se recomienda monitoreo frecuente para detectar oportunamente síntomas o presencia de enfermedades, y aplicar medidas de control cuando corresponda. Junto con ello, es clave mantener buena ventilación y aireación entre hileras y plantas, reduciendo periodos de humedad sobre el follaje y mejorando el microclima del cultivo.

En enero, la producción hortícola al aire libre se caracteriza por una intensa actividad de cosecha y, al mismo tiempo, por el establecimiento de cultivos que permitirán extender la oferta hacia otoño e invierno. En este mes se están cosechando habas y la mayoría de las especies de primavera–verano, tales como acelga, zanahorias, arvejas, betarragas, lechugas, cilantro, perejil y otras hortalizas, por lo que la organización de cosechas escalonadas es importante para resguardar calidad, calibre y uniformidad del producto. A la vez, enero es un periodo clave para la plantación de brásicas como repollos, coliflores, brócolis y kale, que se cosechan durante la temporada otoño–invierno y contribuyen a disminuir la estacionalidad productiva, asegurando continuidad de abastecimiento en meses de menor disponibilidad. En el caso de las aliáceas, la cebolla se encuentra generalmente en etapas avanzadas de llenado de los órganos de reserva, mientras que, en ajo, en la mayoría de las situaciones, aún no se inicia la cosecha, por lo que se recomienda seguir evaluando el estado del cultivo para definir el momento óptimo. Para mantener la calidad comercial de las hortalizas cosechadas, se sugiere realizar la cosecha posterior a un riego, de modo que el producto se encuentre bien hidratado, y priorizar horarios de baja temperatura, idealmente temprano en la mañana, lo que permite reducir la deshidratación, preservar turgencia y mejorar la postcosecha.

En condiciones protegidas, enero concentra tanto cosechas permanentes de hortalizas de hoja y de raíz como un periodo de alta demanda de manejo en cultivos de fruto. En invernadero se continúa cosechando diversas especies establecidas, mientras que tomate, ají y pimiento suelen encontrarse en pleno crecimiento vegetativo, floración y cuajado de frutos, etapas en las que una conducción y poda adecuadas son fundamentales para sostener rendimientos y obtener calibres comerciales. Mantener una buena ventilación entre plantas permite disminuir humedad relativa excesiva, mejorar la entrada de luz y reducir el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda una supervisión permanente del ambiente del invernadero y, en lo posible, el apoyo de tecnologías de registro que faciliten decisiones oportunas de ventilación y riego. Dadas las temperaturas presentes en este mes, es necesario ventilar diariamente para evitar acumulación de calor, procurando no superar los 28 °C en las horas de mayor radiación, lo que contribuye a proteger el cuajado, la floración, reducir estrés y mejorar la condición general del cultivo.

Paralelamente a la cosecha, enero es un mes estratégico para la planificación de siembras, trasplantes, rotaciones y sucesiones, con el fin de evitar periodos de suelo desnudo, optimizar el uso del espacio y disminuir presiones sanitarias asociadas a monocultivo. Desde un enfoque agroecológico, se sugiere que después de cada cosecha se incorpore materia orgánica estabilizada al suelo, como compost, vermicompost o bokashi, ya que constituye una alternativa eficiente para aportar nutrientes de manera gradual, mejorar la estructura del suelo y aumentar la retención de humedad, aspectos particularmente relevantes bajo condiciones más cálidas y con precipitaciones irregulares. Como referencia de manejo, se recomienda una dosis de compost de 2 kg/m² y de bokashi de 1 kg/m², distribuidas de manera uniforme e incorporadas superficialmente según el sistema de laboreo. Asimismo, es importante organizar la distribución de plantas para favorecer el aprovechamiento de la luz y la ventilación, y diversificar especies y ciclos para reducir la incidencia de plagas y enfermedades.

En términos sanitarios, y como complemento a las medidas de manejo cultural y ambiental, se recomienda considerar aplicaciones preventivas de té de compost, ya sea foliar y/o al suelo, en cultivos establecidos tanto en exterior como en invernadero, ya que puede contribuir a disminuir la proliferación de enfermedades y fortalecer el desempeño fisiológico de las plantas, especialmente cuando se acompaña de monitoreo constante, ventilación adecuada, riegos bien programados y una nutrición equilibrada. De este modo, enero se configura como un mes de alta exigencia operativa, donde la combinación de cosecha oportuna, manejo del microclima, prevención sanitaria y planificación agronómica permite sostener la productividad y la calidad en la producción hortícola regional.


Valle Secano > Praderas

El manejo del pastoreo con cerco eléctrico debe apuntar a ciclos que bordeen los 30-45 días. Las praderas son capaces de producir un rápido crecimiento si hubiese importantes precipitaciones durante las próximas semanas. Sin embargo, en caso contrario, la restricción en superficie de pastoreo diaria y una alta suplementación debe continuar por 30-45 días para permitir la recuperación de la pradera y evitar una disminución en el consumo del rebaño.

La situación climática condiciona el manejo de los recursos forrajeros prediales, en el caso de baja disponibilidad de pradera, recurrir a los cultivos forrajeros estratégicos y/o anticipar la utilización de los forrajes conservados, o también, ajustar la carga animal para no deteriorar el recurso pradera. Los residuos post-pastoreo deben ser de 6-7 cm. Considerar el corte de limpieza de praderas de pastoreo con “manchones” lo que permitirá mejorar la calidad nutricional de la pradera y controlar malezas. Se hace necesario evaluar la opción de mejoramiento de una proporción de las praderas a través de regeneraciones en el otoño temprano para recuperar productividad a través del aumento de la densidad de plantas en el caso que sea necesario. Los sistemas lecheros más intensivos requieren una mayor seguridad de oferta de forraje fresco de calidad durante todo el año para las vacas por lo que cultivos forrajeros más comunes de verano como el nabo forrajero, raps forrajero, alfalfa y otros, sirven como un “seguro” para compensar la menor producción y calidad de las praderas durante un verano promedio. En el caso de la alfalfa, después de incorporar su primer crecimiento al ensilaje junto a las praderas permanentes, el rebrote sería utilizado en pastoreo sólo si fuera necesario (según disponibilidad de la pradera); si se rezaga, puede destinarse a heno, o a ensilaje premarchito, usando eventualmente aditivos según sea el tipo de silo y técnica de cosecha empleada. Las siembras de praderas permanentes y de rotación establecidas en la primavera temprana ya están en régimen de pastoreo con vacas lecheras (la del tipo permanente), o rezagadas para el segundo,-o quizás, tercer corte para ensilaje (la de rotación). En las zonas con mayor probabilidad de déficit de lluvias, el riego de una proporción de la superficie permitiría asegurar una mayor producción forrajera de estos cultivos de alto rendimiento. Ante la ausencia de precipitaciones efectivas, en las praderas permanentes de pastoreo, cuidar de dejar residuos medio-altos (6-7 cm) para disminuir la pérdida de agua y favorecer el rebrote durante el resto verano, pero principalmente para evitar la degradación de ellas. Estas praderas establecidas en la temporada son las que permanecen más verdes durante la estación estival, y al igual que las otras, cuidar siempre que no se sobre pastoreen. El maíz forrajero se encuentra en pleno crecimiento.

La situación climática actual y dado el estado actual de la praderas, indíca que se podría esperar una menor recuperación post-pastoreo y crecimiento de las praderas para el mes de febrero.


Disponibilidad de Agua PDF
Análisis Del Indice De Vegetación Normalizado (NDVI) PDF

Respecto de la respuesta fisiológica de las plantas al efecto del clima, las imágenes satelitales reflejan la magnitud del crecimiento o disminución de la cobertura vegetal en esta época del año mediante el índice de vegetación NDVI (Desviación Normalizada del Índice de Vegetación).

Para esta quincena se observa un NDVI promedio regional de 0.82 mientras el año pasado había sido de 0.82. El valor promedio histórico para esta región, en este período del año es de 0.81.

El resumen regional en el contexto temporal se puede observar en el siguiente gráfico.

La situación por comunas se presenta en el siguiente gráfico, donde se presentan las comunas con índices más bajos.

Indice De Condición De La Vegetación (VCI) (En Evaluación) PDF

Para el monitoreo del estado de la vegetación en la Región se utilizó el índice de condición de la vegetación, VCI (Kogan, 1990, 1995). Este índice se encuentra entre valores de 0% a 100%. Valores bajo 40% se asocian a una condición desfavorable en la vegetación, siendo 0% la peor condición histórica y 100% la mejor (tabla 1).

En términos globales la Región presentó un valor mediano de VCI de 65% para el período comprendido desde el 3 de diciembre al 18 de diciembre. A igual período del año pasado presentaba un VCI de 66% (Fig. 1). De acuerdo a la Tabla 1 la Región de Los Lagos, en términos globales presenta una condición Favorable.

Tabla 1. Clasificación de la condición de la vegetación de acuerdo a los valores del índice VCI.

 

Tabla 2. Resumen de la condición de la vegetación comunal en la Región de acuerdo al análisis del índice VCI.

 

Figura 1. Valores del índice VCI para el mismo período entre los años 2000 al 2022 para la Región de Los Lagos

 

Figura 2. Valores promedio de VCI en Matorrales en la Región de Los Lagos

 

Figura 3. Valores promedio de VCI en praderas en la Región de Los Lagos

 

Figura 4. Valores promedio de VCI en terrenos de uso agrícola en la Región de Los Lagos

 

Figura 5. Valores comunales promedio de VCI en la Región de Los Lagos de acuerdo a la clasificación de la Tabla 1.

 

Las comunas que presentan los valores más bajos del índice VCI en la Región corresponden a Puyehue, Osorno, Curaco de Vélez, Puqueldón y San Pablo con 36, 41, 45, 46 y 50% de VCI respectivamente.

Figura 6. Valores del índice VCI para las 5 comunas con valores más bajos del índice del 3 de diciembre al 18 de diciembre.

Análisis Del Índice De Vegetación Ajustado al Suelo (SAVI) PDF